ver más

El CEAMSE sigue sin responder.

En breve serán tres años que arrastra la denuncia que compromete al Ceamse (Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado) en el envenenamiento de miles de habitantes de la zona sur del Gran Buenos Aires, pero nada se hizo. La gente sigue respirando las sustancias tóxicas, un veneno silencioso y con olor a basura podrida que escala sus narices.

En 1999, las crónicas periodísticas hicieron foco en las familias que viven en las Torres de Wilde, un complejo que se levanta de cara al relleno sanitario del Ceamse y que denunciaron que sus hijos tienen enfermedades graves que ellos atribuyeron a los gases que emana el basural.

Un simbolo de la protesta fue Marcela Adriani, cuyo hijo Fabrizio, de 9 años, murió en noviembre de 1999 sufriendo un mal parecido a la leucemia, llamado linfoma No Hodgkin. Marcela siempre sostuvo que la enfermedad llegó desde la basura frente a su casa.

Durante el tratamiento de Fabrizio, Marcela se enteró de que esa enfermedad y las leucemias podían estar relacionadas con la exposición de agentes externos como el benceno, el tolueno y las dioxinas.

¿Cuántos Fabrizio murieron desde entonces? ¿Cuántos Fabrizio deben morir? En noviembre de 1999, en ese barrio eran 19 los chicos con algún tipo de leucemia.

Siempre el Ceamse negó vinculación con cualquier enfermedad en el barrio, y dijo que especialistas en cáncer y leucemias corroboraban sus afirmaciones de que la leucemia serial podía ser por un virus.

¿Usted vio en el cine o en la TV la película El Informante? ¿Acaso las tabacaleras no podían conseguir científicos de renombre que afirmaran que el tabaco no era peligroso para la salud? Durante años compraron a esos médicos, hasta que trascendió la verdad.

Es relativo el valor de las autoridades médicas que cite el Ceamse. Las investigaciones deben ser objetivas, plurales, descontaminadas.

Por suerte, no se ha producido otro incendio en el relleno sanitario, al menos como el del 11 de diciembre de 1998, que resultó desestabilizante para el ecosistema.

Han sido varios los informes de la Secretaría de Desarrollo Ambiental del partido de Quilmes, que afirmaron que "la contaminación de las napas freáticas estaría excediendo los valores límite permitidos para el vuelco a colectores cloacales y lo absorbido por el suelo".

El olor ácido de los neumáticos u otras gomas o caucho quemado siempre ha disimulado el aire nauseabundo que baja de las montañas de escombros del Ceamse, que desde entonces instaló una planta de tratamiento de los líquidos que producen los residuos. Pero no impermeabilizó el suelo.

El Ceamse siempre atribuyó el mal olor al arroyo Santo Domingo, que recibe los residuos químicos de las curtiembres de la zona. Y al polo petroquímico de Dock Sud, que también envía al aire sustancias tóxicas .

En cualquier caso, hay graves deficiencias en el control ambiental de Villa Dominico y de Dock Sud.

Las 50 empresas existentes en Dock Sud manipulan unas 200 sustancias químicas diferentes. Si a esto se le agregan los gases de los automóviles y de los rellenos de la Ceamse, la contaminación es importante.

El biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, siempre indicó que la situación es muy grave porque "todos los contaminantes que se descargan simultáneamente crean un cocktail de contaminantes primarios, que son aquellos que conservan la estructura química con que se los descargó, y de contaminantes secundarios, que resultan de las combinaciones químicas registradas en la atmósfera. Como las personas inhalan aire, consumen en realidad ‘segmentos’ de ese cocktail. El problema no es solamente el benceno, el tolueno o cualquier sustancia química aislada, sino esas sustancias, una por una, y el conjunto que forman y que actúan simultáneamente. Todas ellas y sus combinaciones desencadenan una serie de efectos, no un efecto único. Es como si los pulmones, la piel y otros órganos expuestos fueran lugares de experimentación química. A medida que varían las descargas y las condiciones ambientales varía ese experimento, que es mucho más peligroso para los niños. Como estos tienen ! un peso y volumen más pequeño, una mayor superficie de exposición en relación con su volumen y un metabolismo generalmente muy alto los efectos pueden ser notables aunque los contaminantes estén a menor concentración. Considerar a los contaminantes en forma aislada no es sensato ni razonable. El organismo siempre está expuesto a un conjunto, no a un contaminante por vez".

Pero las denuncias son aún anteriores a 1999. En 1997, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lomas de Zamora, realizó un informe, solicitado inicialmente por el Ceamse, que inventarió las emisiones gaseosas de sus cuatro rellenos sanitarios. El trabajo advirtió que no existía un adecuado sistema de control de gases, y que el Ceamse no aplicaba estándares internacionales para el tratamiento de los residuos urbanos.

¿Y qué pasó? Nada.

Fue cuando las comunas de Avellaneda, Quilmes, Hurlingham y La Matanza pidieron al Ceamse un resarcimiento económico "por el daño ecológico producido". Avellaneda se conformó con $ 1 millón, cobrados cuando, por suerte, la cotización del dólar era más baja.

¿Eso fue todo?

Un informe que el Ceamse publicó, indica que hay una coincidencia entre los gases que emanan del relleno y las enfermedades que se empiezan a dar en la zona.

El informe, redactado por un ingeniero, reveló que el relleno sanitario de Villa Dominico libera 1.114 toneladas de gases al año sin tratamiento, una proporción 22 veces mayor a la admitida. El documento proyecta además que, si el basural dejase de operar hoy, continuaría descargando gases como el benceno y el tolueno hasta el año 2120.

Ante los reclamos, la Ceamse presentó análisis de los suelos y las aguas para demostrar que tiene todo en regla. Sin embargo, fueron estudiados por bioquímicos de la Universidad de La Plata y ellos encontraron que las presunciones de la gente tenían sentido.

La Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer, IARC, establece que el benceno es un cancerígeno grado 1, y el tricloroetileno está considerado sustancia peligrosa en el Decreto 831/93 de la Ley Nacional de Residuos Peligrosos N° 24.051.

En el 2000 el Ceamse prometió desactivar el relleno de Villa Domínico, pero hoy sigue funcionado. La mayoría de los rellenos sanitarios del Ceamse colapsaron.

Existen varios sectores que dejaron de recibir basura porque su capacidad de almacenamiento fue colmada. El mayor de los 4 centros operativos que posee el Ceamse, Villa Domínico II, se agota este año. Son 300 hectáreas de superficie, con montañas de basura de 19 metros de altura.

En setiembre de 2000, el Ceamse había anunciado que desactivaría el relleno de Villa Domínico. Esto no ha sucedido.

El municipio de Quilmes había encargado al Instituto de Estudios del Territorio de la provincia de Buenos Aires una evaluación de impacto ambiental para saber "cuál fue el daño causado en los 264 meses de funcionamiento de la planta de Villa Domínico".

En agosto de 2001, la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires intimó por carta-documento al Ceamse para que elabore un proyecto sobre captación y control de efluentes gaseosos. Pero el Ceamse no presentó ninguna propuesta.

Se limitó a implementar proyectos de recolección diferenciada de material orgánico y programas de reciclado de basura con algunos municipios.
Los problemas ambientales y sociales más graves que produce el Ceamse en el conurbano bonaerense permanecen sin solución.

En las legislaturas provincial y de la Ciudad de Buenos Aires se debate desde hace cinco años el marco normativo para la disposición de residuos, una legislación nunca sancionada, a pesar de que el Ceamse funciona desde 1977. Actualmente se aplica el Decreto-Ley 9111 del Proceso de Reorganización Nacional.

Más Leídas

Seguí Leyendo