ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

Marcelo Araujo, o la unión de la soberbia, lo soez y lo gamberro en Fútbol para Todos

Si la TV llamada pública tiene un prontuario gigante de lo peor en su pasado y su presente, el relator principal del mal llamado Fútbol para Todos forma parte del mismo al mostrar en cámaras una insolencia sin límites a la hora de querer centralizar en él un protagonismo que lo pone en ridículo. Un uso abusivo de la broma que no conjuga con su presencia física y con su edad. Un desatino en el uso del mal decir y una atroz forma de tratar a sus compañeros de trabajo. En síntesis, si el fútbol es un deporte popular Marcelo Araujo es un mal exponente para un pueblo que merece que la TV del Estado no le aumente por un medio tan masivo ejemplos de pésima educación.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Lázaro Jaime Zilberman, conocido como Marcelo Araujo cuenta con 63 años de edad, lo que habilita a pensar que su comportamiento y vocabulario en los medios masivos de difusión podría ser de otro nivel, no tan grosero, atendiendo a que en la época en que él se crió, la educación pública argentina era muy buena. 
Sin embargo, quien desde 1989 hasta noviembre de 2004 relató Fútbol por TV para Torneos y Competencias, y co-condujo el programa Fútbol de 1ra., ha pretendido crear un personaje propio que, bajo una supuesta cuota de humor y de 'grotesco decir', lo convirtiese en un referente singular del fútbol.
Ganando, durante buena parte de todo ese período, cifras astronómicas de dinero, superiores a la imaginación de cualquier hijo de vecino, quien antes relataba el partido más importante de 1era. división del fútbol argentino, junto a Enrique Macaya Márquez en los comentarios, se creyó su personaje y sobreestimó su preponderancia en el medio hasta que fue marginado y reemplazado por Sebastián Vignolo.
Éste, con 35 años de edad y menos experiencia, demostró que se puede hablar bien y relatar sin tratar de sobresalir en un espectáculo donde la tarea del relator es de 2do. plano y no como la concibe el caduco socio de Fernando Niembro en una escuela de periodismo deportivo.  
Se llegó a decir que Araujo utiliza un estilo 'descontracturado' al narrar. Nadie pide para que el deporte sea ameno, un tono informal que linda con lo grosero. Lo que se requiere es una simple descripción de quién tiene la pelota y qué hace con ella, pese a que en la TV es casi innecesario porque la imagen lo dice todo.
Desde 2009, Marcelo Araujo volvió al relato -por la TV pública- y lo hizo con todo lo peor de su inmenso repertorio de groserías, a lo que le impuso un condimento adicional de mal trato a sus propios compañeros de trabajo a un punto que causa vergüenza ajena y rechazo.
Asimismo, en tiempos donde la discriminación hasta puede paralizar el mismo encuentro de fútbol que se emite, el llamado "relator del pueblo" (es una broma de mal gusto, ciertamente) sigue dirigiéndose a jugadores, árbitros y compañeros en términos despectivos que merecerían un llamado de atención con tarjetas amarillas o rojas, de parte de las autoridades del canal o del Gobierno.
Mientraas Araujo llena la transmisión con su boca sucia, el Ejecutivo Nacional explica, en spots publicitarios, lo importante que es lavarse las manos...
Tal vez, uno de esos consejos debería pregonar que el relator sea educado y respetuoso. Sería tan bueno como lavarse las manos.

Más Leídas

Seguí Leyendo