Sobre el director y protagonista
Santiago Segura es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Comienza su carrera en el año 1989, cuando escribe, dirige y protagoniza el primero de sus cortos: ‘Relatos de la Medianoche’, al que seguirían ‘Evilio’ (1992), ‘Perturbado’ (1993), ganador del premio Goya 1995 al Mejor Cortometraje de Ficción, y Evilio vuelve: El Purificador (1994), secuela del primero.
A las órdenes de sus directores favoritos, interpretó multitud de personajes en alrededor de 20 largometrajes: ‘Acción Mutante’, ‘El día de la Bestia’, ‘Perdita Durango’, ‘Muertos de Risa’ (Álex de la Iglesia), ‘Two Much’, ‘La niña de tus ojos’ (Fernando Trueba), ‘Todos a la cárcel’, ‘París–Tombuctú’ (Luis G. Berlanga), ‘Obra Maestra’, ‘Bienvenido a casa’ (David Trueba), etc.
Su experiencia se amplía, asimismo, trabajando en televisión en series, programas de variedades, y también participa en el doblaje de películas.
Aunque quizá las producciones que le han reportado mayor popularidad han sido las propias. En 1998 escribe, dirige, produce y protagoniza ‘Torrente, el brazo tonto de la ley’, convirtiéndose ésta en la película más taquillera del cine español hasta el momento con €12.020.300 de recaudación y 3 millones de espectadores.
Además, la película obtiene dos premios Goya en 1999, uno de ellos a la mejor dirección novel. En el año 2001 escribe, dirige, produce y protagoniza su segundo largometraje: Torrente 2: Misión en MarbellaT, que vuelve a erigirse como uno de los mayores éxitos del cine español, con €22.838.500 de taquilla y más de 5 millones de espectadores.
Después llegaron trabajos como ‘Beyond Re-Animator’ (2003), ‘El Oro de Moscú’ (2003), ‘Hellboy’ (2004), ‘Agent Cody Banks: Destination London’ (2004) y su primera colaboración con Miguel Ángel Lamata, en ‘Una de Zombies’ (2003). El 30 de Septiembre del 2005 vuelve a la gran pantalla, escribiendo, dirigiendo, produciendo y protagonizando ‘Torrente 3: El protector’
Tras ella, volvió a coincidir con Lamata en ‘Isi-Disi, alto voltaje’ (2006) y participó en ‘La máquina de Bailar’ (2006) y ‘Asterix y Obelix en los Juegos Olímpicos’ (2008)
Junto a José Mota, protagonizó en Madrid el musical ‘Los Productores’ en 2007, año en el que también dirigió y presentó el programa late –night de ‘La Sexta Sabías’ a lo que venías. Además de la cuarta parte de Torrente 3D el público local podrá verlo próximamente en el nuevo film de Alex de la Iglesia: ‘Balada triste de trompeta’.
"Estreno en la Argentina porque allí hay fans de Torrente"
Segura estará presentando ‘Torrente 4′ en el marco del Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici). Es la primera vez que promocionará el film en nuestro país. Sobre los pormenores de la película habló su director y protagonista en una entrevista al sitio español ElMulticine.com.
Tras tanta promoción y apariciones en televisión y radio, el tema de la salud ¿No influye para nada? ¿No estás cansado?
Santiago Segura: Pues sí, hombre, estoy bastante deteriorado, como puedes ver por mi aspecto. La verdad es que estoy hecho unos zorros, pero ya que habéis tenido la deferencia de venir, pues tengo que intentar estar igual de energético que esta mañana.
¿Hay mucha diferencia entre dirigir en tres o en dos dimensiones?
S.S: No, básicamente, hacemos un trabajo previo muy fuerte, y es en la preproducción dónde realmente te cubres de todos los posibles problemas para rodar la película normalmente y no estar supeditado para el 3D. Lo que hace es ralentizar mucho el rodaje, lleva más tiempo. Aún así hemos tenido un buen ritmo, y se han hecho todos los planos que se requerían. Lo que es una fortuna, porque al principio, las dos primeras semanas pensábamos que nos iba a pillar el toro. Incluso para cambiar un objetivo, que es la cosa más normal del mundo, y que en quince minutos se puede hacer, se tardaba una hora u hora y veinte, ya que son dos objetivos que tienen que estar perfectamente calibrados, no puede incidir la luz de forma diferente… Incluso lo más conveniente es que las cámaras sean idénticas, a veces que sean números correlativos de fábrica, que la colorimetria de la cámara sea exacta. Todo lo que no hagas ahí, tienes que retocarlo en postproducción, porque de lo contrario puede provocar molestias, sentirte poco confortable viendo la película o incluso marearte, que eso ya sería un drama.
¿Cómo fue la planificación de la espectacular escena en el centro comercial?
S.S: Pues fue demencial. Muchas veces se nos ocurren cosas que es difícil llevar a la práctica. Tuvimos la gran suerte de que el centro comercial dónde se rodó entendió que no queríamos destruirlo, sino hacer la película, y se prestaron de buena gana con nuestro compromiso de dejarlo todo igual que estaba. Pero fue un rodaje tremendamente complejo, muy difícil. La acción es una de las cosas más aburridas de rodar pero más complicadas. Y además con el añadido del 3D que son dos cámaras. Para esas escenas, por ejemplo en la explosión de un coche, necesitas rodarlo desde varios ángulos y tienes hasta cuatro cámaras. En este caso eran ocho, y el alquiler de equipo se incrementaba. Lo recuerdo como algo muy cansino, pero bueno, ha quedado muy bien.
¿En qué aspectos alude Torrente 4 a la crisis española?
S.S: Alude un poco a la crisis global. Por eso es “Lethal Crisis”, por eso de la globalización… A Torrente, como a todos, nos afecta. La crisis ha hecho que estemos a punto de perder estatus, la clase media es media baja, la clase alta es alta media, o sea que bajamos un poco. Torrente es que no podía bajar más, así que ha tenido que escarbar. Él estaba en el fondo del barril y ya está en las últimas. Era difícil que cayera más bajo pero lo ha hecho. Torrente es un “hiperrealismo Torrentiano” en el que a veces es un espejo deformante de la realidad, y en otras directamente un espejo. A él le afecta la crisis igual que a todos, que para eso es crisis.
Respecto a la versión norteamericana de Torrente ¿Qué requisitos debería tener el personaje y cómo te lo imaginas?
S.S: Bueno, la verdad es que simplemente se han dirigido a mí para poder hacer una versión de Torrente, y les he dicho que sí, claro, que mientras se me remunere soy una persona muy razonable. Me han dicho que sí, que me remunerará, y llevan cuatro años proyectándolo. A mí me mandaron un guión que me hizo bastante gracia, y luego la elección del actor, que es Sacha Baron Cohen, me ha parecido excepcional, porque soy “hiperfan” de Ali G, de Borat y de Bruno. No voy a estar de supervisor, les cedo los derechos y ya la destrozan ellos… o la mejoran, que eso también estaría bien.
Sobre la dirección de actores ¿Cómo compagina un director en un mismo rodaje la dirección de actores absolutamente nóveles con dirigir a actores veteranos como Enrique Villén o Tony Leblanc?
S.S: Dicen que los buenos actores no hay que dirigirlos, hay que elegirlos. Cuando coges a un Enrique Villén, a un señor Tony Leblanc o a Yon González, te facilita mucho esa tarea. Yo soy consciente del pequeño berengenal que me puede causar trabajar con Kiko Rivera, que es un actor que nunca ha trabajado previamente en una película. Pero ya tienes previsto que te va a llevar más tiempo, que vas a tener que dedicarle más atención, ya estás prevenido, es una cuestión de prevenir. La gente se queda mucho con Belén Esteban o Kiko Rivera, pero hay una serie de cómicos supereficientes que yo admiro, como Yolanda Ramos, que es maravillosa, o David Muro, Soledad Mallol, con ellos es como ir con canoa. Fernando Trueba decía que el cincuenta por ciento de una buena película es un buen guión y un buen casting, y creo que es importante. Con estos personajes mediáticos y carismáticos, que a mí me interesan porque van a burlarse de su imagen pública pero que no tienen cayo ni tablas de actuar, ha sido un poco más laborioso, pero tampoco es tan difícil porque son gente que siempre han estado con la presencia de cámaras. Lo más difícil es cuando un actor que no te da lo que estás pidiendo te lleva más tiempo y ese tiempo no lo tienes. Cuando un actor pasa una y otra toma y llega la toma diecisiete y no le sale, es cuando te quieres suicidar, o echarle y llamar a otro, pero eso no es tan fácil en un rodaje. Por suerte no he tenido muchos de esos problemas, y los que he tenido, los he resuelto con la habilidad que me caracteriza.
¿Tienes algún otro proyecto próximo?
S.S: Pues estoy un poco en blanco ahora, estoy tan centrado, estoy tan a muerte con que Torrente 4 salga bien que mi cerebro ahora no tiene espacios para ocuparse de otra cosa. Además también estoy pensando en que vamos a estrenar en Argentina, es la primera vez que voy a Argentina a estrenar una película, y a lo mejor vamos a Chile, a Uruguay, estoy contento con eso
Físicamente en Torrente 2 engordaste más que en esta.
S.S: Sí, en esta engordé 24 y ahí engordé 40 kilos.
Sobre el personaje, ¿Cómo consideras el declive de Torrente en cada una de las secuelas?
S.S: Bueno, el personaje ya está creado. El “bicho” gusta, hace gracia, y me sirve como vehículo de expresión de alguna forma. Me gusta ponerle en situaciones distintas, y ya ha estado en Marbella, ha tenido un equipo a sus órdenes. Aquí quería que volviera a sus inicios, pero todavía más destruido si es posible.
La sátira y la parodia que haces de los gustos de la sociedad española, ¿Lo haces por obligación moral como cineasta o sólo por divertirte?
S.S: Bueno, yo es que sufro con estas cosas, y prefiero reír que llorar. Prefiero reírme yo y de paso hacer reír a la gente, mejor, porque me gusta hacer reír a la gente, porque es un medio para que la gente sienta aprecio hacia ti. Lo noto con Tony Leblanc, por ejemplo. Han pasado muchos años, pero como él en los cincuenta y sesenta era una estrella absoluta de las Revistas de televisión y radio la gente le tiene un cariño que, aunque hace cuatro décadas que no lo han visto, la gente todavía le tiene cariño. Y eso es bonito.
¿Y por eso es el éxito de tus películas?
S.S: No, yo hago lo que me gusta a mí, y tengo la gran suerte de que les gusta a los demás. Es una suerte. Imagínate que a mí me divirtiera hacer películas de un señor solo hablando en una habitación, pues les gustaría un poco más a los Fans del cine intimista. Yo soy muy Fan de los Blockbusters norteamericanos, y me hace mucha gracia el casticismo mezclado con eso. La verdad es que me marea un poco analizar el secreto de mi éxito a estas horas de la tarde.
¿En qué te basas para elegir el prototipo de los personajes?
S.S: No es un proceso que siga una norma estricta. Yo, por ejemplo, hay veces que estoy escribiendo y pienso en personajes que voy apuntando, otras veces los pienso antes de escribir y otras veces después. Luego llega el encaje de bolillos que configuran estas películas.
¿Cuál considera una de las escenas más peligrosas de Torrente 4?
S.S: Hay una escena en la que Torrente se queda colgado de unas banderolas. Había un “descender”, que es una máquina que manejan los especialistas, y a la que yo indiqué que debía dar como dos tirones. Cuando estás ahí colgado como un embutido, pues de repente te sientes como desvalido. Hubo un momento en el que falló el “descender”, caí en caída libre, y de hecho hubo un momento en el que pensé que me había roto las dos piernas, tuve los pies morados… Esa fue de las escenas más difíciles pero por “cabrona”. Hubo otras más difíciles, pero en las que no pasó nada. En la de las explosiones, por ejemplo, aunque notaba el calor en el cogote, salió muy fluida y además la hicimos a la primera.
¿Le ves futuro al 3D o crees que va a ser una moda?
S.S: Yo no soy Rappel (N de la R: un conocido astrólogo español), pero yo creo que es como el color. Es un “plus”, se acerca más a como vemos la realidad y si se logra abaratar, abaratar que no “Avatar”, yo creo que sí que puede estar ahí. De hecho creo que si se abarata el coste y se normaliza, se harán películas en 3D intimistas, cine social, yo creo que el 3D ayuda a cualquier historia.
¿Y tú repetirías con el 3D?
S.S: Yo ahora mismo me iría a una isla desierta a tomarme un Caipiriña. Pero cuando descanse de esto, sí haría una película en 3D. De todas formas creo que he aprendido bastante y me sería más fácil.
Has dicho antes que vas a estrenar en Argentina. ¿Crees que se va a entender fuera de nuestro país el humor “Torrentiano”?
S.S: Yo jamás hubiera estrenado en Argentina si no me hubieran pedido la película., y me la han pedido porque hay seguidores de Torrente en Argentina, por eso estreno. Yo cada año flipo más, hace dos años, cuando fui a ver a Guillermo (Del Toro) al rodaje de “Hellboy 2″, de repente me di cuenta que en Hungría tengo Fans también. Quitando los chistes locales, yo creo que se puede entender en cualquier sitio.
Pero pueden no entender a los famosos que salen haciendo de personajes.
S.S: Sí, pero entonces se ríen de las situaciones. Mi prueba del algodón es cuando enseño la película a Guillermo Del Toro y no se extraña de los personajes que aparecen.
¿Para qué escena has necesitado más tomas?
S.S: Pues como son tres meses de rodaje no llevas un control exacto, pero creo que las de Belén Esteban se rodaron muchas veces.
¿Más que otras que son más complicadas o peligrosas?
S.S: Precisamente esas se intentan rodar lo menos posible. Se preparan tanto que cuando las ruedas es que las ruedas. Yo me acuerdo que en el primer Torrente nos cargamos un autobús, y dije: “No ha quedado muy bien, ¿no hay otro autobús” y me dijeron “No, no…”. Claro, yo sabía que no había otro autobús, pero….
¿Alguna anécdota del rodaje?
S.S: Yo con el que más me río es con el amigo Cañita Brava (N de la R: un cómico español), que siempre me sorprende, porque nunca sabes por dónde va a salir. A Cañita es de los pocos que les pido que improvise. Le animo a que diga lo que quiera, y empieza a decir unas cosas, que aunque no valgan para la película, valen para el Making Of… Puede llegar a hacer un guión él solo. La comicidad de Cañita me gusta. A ver, Javi Gutiérrez es otro genio de la comedia, pero más controlado. Cañita es el descontrol. La mezcla es lo bueno de Torrente. Yo odio la improvisación pero dejarle un 15-20 por ciento a la improvisación es interesante, porque el humor necesita un poquito de libertad y frescura. Tienes que dejar ese margen porque si no está todo demasiado encorsetado.