En 2009, el proceso de designación de directores generó fuertes disputas entre los dueños mayoritarios de las empresas y el Gobierno. Entre los casos más resonantes se destacó el de Techint, que limitó el ingreso de directores en Siderar y finalmente aceptó solo la designación de Aldo Ferrer, cuando el Gobierno quería colocar en la empresa tres hombres de su confianza.
La avanzada de los militantes kirchneristas genera recelo entre los mandos privados, en especial porque quienes provienen de La Cámpora –conducida por Andrés Larroque y el apunte intelectual de Eduardo De Pedro– tienen un perfil más militante y menos técnico.
# Las señales
Ya la semana pasada Ferrer cedió su sillón en Siderar a manos de Axel Kicillof, un joven economista de la agrupación ultraK que también ocupa el número 2 de Aerolíneas Argentinas. Kicillof es la mano derecha de Mariano Recalde, hijo del abogado de la CGT, Héctor, y amigo personal de Máximo Kirchner.
Antes, en febrero, Iván Heyn –de la misma agrupación y con 32 años– llegó al directorio de Aluar, la mayor fabricante de aluminio del país, sin resignar la presidencia de la Corporación Puerto Madero, que administra la zona inmobiliaria más jugosa de la Capital Federal. Lo hizo en reemplazo de Juan Manuel Pichetto, hijo del senador y jefe del Frente para la Victoria en la Cámara Alta.
Según confirmaron en el Gobierno, en Telecom continuará Norberto Berner, también parte del riñón de La Cámpora.
Aunque no forma parte del portafolio de la ANSeS, la petrolera YPF también podría formar parte de los puntos de llegada de La Cámpora. Sucede que el Estado tiene la acción de oro en la empresa, que le permite ocupar un sillón por el que pugna la agrupación fundada por Máximo. Hasta el momento, el ministro de Planificación, Julio de Vido, no cedió ante ese reclamo.