El sector denuncia una situación "límite" en España en la que el 95% de las plantas ya dejaron de funcionar y las importaciones "desleales" equivalieron en 2010 a cerca del 60% de la demanda. Solo de la Argentina e Indonesia llegan unas 700.000 toneladas anuales cuyo valor podría rondar los €650 millones, consigna la agencia de noticias.
Para ilustrar la situación, el directivo de Infinita Renovables Rafael Lorenzo explicó que su grupo ha invertido €300 millones en dos plantas y que, ante "el absurdo de que el biodiésel importado sea más barato que la materia prima", se comunicó la semana pasada un paro de producción y una suspensión temporal para la plantilla encargada de esta actividad.
En la actualidad existen en España 48 plantas de biodiésel con una capacidad instalada que supera los 4,2 millones de toneladas al año. El sector, indica APPA, aporta al año al PIB cerca de 350 millones de euros.
En 2010 las exportaciones de biodiesel crecieron más de un 10% con respecto a 2009, al pasar de 1,24 a 1,50 millones de toneladas. Alrededor del 60% del total de las exportaciones se declararon con destino a España.
Problemas domésticos
Por el momento los factores externos no afectarían a la industria argentina del biodiesel tanto como los internos. En el sector todavía no pueden creer que en menos de 6 meses se haya congelado nuevamente el precio interno de los combustibles líquidos por orden del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en una derivación del conflicto que mantiene el Gobierno con la petrolera Shell.
Resulta que los precios quedaron inmovilizados en los valores anteriores al 28/1, mientras el precio internacional del aceite de soja sigue su curso normal. Esto representa un grave perjuicio para los productores que deben colocar su producto a precio congelado en un marco de aumento de costos. Para atenuar el impacto, la secretaría de Energía decidió no publicar el precio de referencia para febrero, como ya lo había hecho la vez anterior.
Los productores acusan al Gobierno, en particular a Moreno, de perjudicar a una industria en indiscutible crecimiento, a pesar de que la necesitan par el corte obligatorio en el gasoil, medida que ayudará a reducir las importaciones de combustibles.