No es difícil imaginar que ambos ejecutivos no leyeron demasiado acalorados la inquietante misiva cursada por el funcionario, seguramente porque tenían el aire acondicionado a full y sin interrupciones en su despacho, domicilio particular o casa de fin de semana.
Las respuestas técnicas que constarán en el reporte del ente regulador están plagadas de data que desagrega los cortes por causas de fuerza mayor, fallas de las distribuidoras y demás que pretenden suplir lo que no dieron los equipos de refrigeración sin corriente: enfriar, y por ello, seguramente difieren de los daños estimados por EconoJournal que contiene información desagregada por mes de todas las interrupciones mayores a 3 minutos, independientemente de las causas, desgrana Bosch.
El kirchnerista Observatorio OETEC, contrapone al argumento oficial que, en diciembre de 2015, el promedio diario de cortes había sido de 115.564 clientes de Edenor y Edesur; que al año siguiente cayeron a 83.093; en diciembre de 2017 treparon a 91.576 y el mes pasado fueron 132.254, o sea, 14% más que en la despedida K.
Tomando enero solo, en 2017 hubo 85.833, un año más tarde 90.140, y en lo que va del actual estarían superando cómodamente los 150.000.
En tal sentido, el que sería como un anticipo del guión de campaña por difundirse en mayo ya circula, en forma de memorando interno originado en el Ministerio de Economía. Intenta demostrar que hubo menos cortes que durante la gestión de Cristina, cuando (sostiene) se promediaron 19.3 horas por semestre por usuario, mientras que con Mauricio bajó a 14.3 horas.
Cuentas nuevas con sueldos viejos
La resaca del fenómeno del Amazonas al que el Servicio Meteorológico Nacional atribuyó los intensos calores reinantes aterrizará en los hogares en cuanto los medidores registren lo que marcaron los 15 millones de equipos de aire acondicionado (según cálculos de Newsan) que gozaron el privilegio de contar con luz para funcionar: para tener una idea, uno de 2600 frigorías encendido 10 horas diarias gasta 125 kWh mensuales, con lo cual devengará por sí solo, con el incremento incluido, $1100 adicionales en la boleta, o sea no menos del 40% del total a pagar.
Sin embargo, el tarifazo de febrero era exclusivo para los distribuidores.
Por si sirve de alivio, con esta suba de febrero les estarán abonando el VAD (Valor Agregado de la Distribución) a Edenor y Edesur, 26% para el Precio Estabilizado de la Energía ($1470 MWh en hora pico) y 600% para el Precio de Referencia de la Potencia.
Desde marzo les correrá una indexación mix, entre minorista y mayorista, que toma de julio a diciembre del año pasado, y acumuló 24,7%, a lo que se agrega un 7,92% pendiente del 1er semestre de 2018 que no pudieron cobrar en agosto por la corrida cambiaria.
El gobierno de primus interpares de estas firmas privadas que brindan servicio público les concede que recuperen tarifa, satisfacen al FMI con la reducción del subsidio que paga la Tesorería y le transfiere la carga al consumidor, cuyo poder de compra salarial cayó el 13,9% en 2018.
Pero además tolera el maltrato al usuario y justifica la mala calidad de un servicio que le hace pagar cada vez más caro.
La cuestión no queda ahí: también en ese mes viene otro saque del 14% y el piso para los dos tercios de los usuarios subirá a $1.000, de los $866 en que se encontraba.
En abril aguarda un 35% más y otras dos correcciones, de 4% cada una, en mayo y agosto., con lo que lo pautado para todo el año hace ascender al 55% el sinceramiento sin fin, sin contar la indexación que sobrevendrá a las elecciones.
Para cuando afloje el calor y se aplaque un poco la bronca social por haber pagado el servicio eléctrico por bueno, llegará el invierno y entonces le toca el turno al gas.
Las previsiones de AccuWeather no lo sitúan entre los más fríos, sino que más bien oscilará en un promedio de 13° de máxima y 9 de mínima.
Pero aún así Jorge Lapeña, referente de la UCR en energía y exsecretario del área, advirtió durante el fin de semana que “el otoño/invierno 2019 está demasiado cerca como para seguir haciendo política energética con el nivel de profundidad de un trabajo práctico de una universidad argentina de nivel medio”, refiriéndose a que la Secretaría de Energía decidió que el barco regasificador de GNL que operaba en Bahía Blanca hasta octubre pasado no regrese.
Además, puede afectar el suministro local una tensa negociación con las compañías productoras, entre ellas la propia YPF, sobre los subsidios a Vaca Muerta. La producción de gas llegó en 2018 a 47.021 millones de metros cúbicos, con un aumento del 5,3% con relación a 2017, mientras la de petróleo totalizó 28,39 millones de metros cúbicos, apenas un 2% más que en el año anterior, cuando se había registrado el nivel más bajo desde 1980.
En los 12 meses, las 3 principales productoras de gas mantuvieron e incluso redujeron las extracciones: YPF obtuvo 15.058 millones con un alza de sólo el 0,3%, Total aportó 11.836 millones con un descenso del 0,6%, y Pan American Energy (PAE) extrajo 5.386 millones, con una reducción del 2%.
En este contexto, crece también por el lado de los usuarios la presión de los intendentes del conurbano, quienes anunciaron la presentación de un amparo contra el incremento tarifario.
Un dato político que pesará en campaña es que Fernando Gray, de Esteban Echeverría y presidente del PJ Bonaerense, junto al colega de San Martín, Gabriel Katopodis, representan a la liga de alcaldes en las audiencias públicas por las subas de luz y gas.