La presencia de visitantes que hablan en otras lenguas, que no sea el portugués, durante la primera parte del verano fue recibida con euforia en la cartera de Turismo, ya que USA y Europa representan el 16 y 13%, respectivamente del tráfico aéreo internacional a la Argentina.
El radical Gustavo Santos, que se encuentra al frente de la cartera nacional, fijó un ambicioso objetivo: llegar este año a los 9 millones de turistas extranjeros, que dejarían muy atrás el récord de 2014, cuando se registraron 6 millones.
Con esa premisa le apuntó todos los cañones a la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en España, adonde concurrió en la penúltima semana de enero con una nutrida delegación compuesta por los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti; de Mendoza, Alfredo Cornejo; y Misiones, Hugo Passalacqua; el embajador en España, Ramón Puerta; el secretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia, Jesús Acevedo, y autoridades públicas y privadas del área.
Santos le puso fichas a la rebaja del 21% por devolución de IVA que realiza la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) desde comienzos de año a los turistas no residentes que cancelan con tarjeta de crédito la factura de hotel u otro tipo de hospedaje responsables Inscriptos.
En un descuento no menor en el marco de la competencia por atraer turismo que libran los emergentes australes.
Alboroto en el vecindario
Los que más rápido se hicieron notar por estos lares como reacción a la nueva paridad cambiaria, según el movimiento registrado en los aeropuertos, fueron los que venían del otoño europeo, con un 16,4% de aumento respecto del año pasado. En total entraron 41,3 mil.
Desembarcaron 9,2% más de chilenos (33,3 mil) y el resto de América, excepto Brasil, aportó 39,8 mil, una mejora del 4,6%.
No se vio más cantidad de brasileños, aunque el atractivo de Cataratas activa un miniturismo regional directo, del que muchos no se apartan para hacer una escapada a Buenos Aires. El registro da cuenta que ingresaron 64,2 mil por los aeropuertos metropolitanos, una leve baja interanual de 0,2%.
Ezeiza y Aeroparque concentraron el 89,5% de las llegadas de turistas no residentes durante los 11 meses del año, con un incremento interanual de 3,9%.
En el resto de las estaciones aéreas, la afluencia del turismo receptivo registró un aumento de 17,1%, respecto del mismo mes del año anterior; los principales países emisores fueron Chile, Brasil y el grupo de países de “Resto de América”.
En participación porcentual, los turistas no residentes arribados al aeropuerto internacional de Ezeiza y al aeroparque Jorge Newbery provinieron, principalmente, de Brasil, 27,4%; seguido por Europa, 18,4%; y el grupo de países de “Resto de América”, 16,4%.
Hubo 10,4% más de pernoctaciones que el año pasado, con una estadía promedio de 11,4, dentro de la cual los visitantes del Resto de América tuvieron 16,3, seguidos por los europeos, con 15,8.
Los que se movilizan en avión son los que más gastan: US$1600 por persona. Totalizaron el año pasado 2,6 millones de arribos, contra 1 millón que entró por agua y 3,1 millones por tierra.
Pese a que el golpe inflacionario y la devaluación desincentivaron los viajes de argentinos al exterior, continúo el saldo negativo en la balanza turística, aunque 25% menor al año precedente.
En diciembre, aún con una mayor presencia extranjera y con una retracción de viajeros compatriotas al exterior, el déficit turístico fue de US$291 millones, el más reducido desde mayo de 2014 si se lo compara mensualmente.
Las ‘Personas humanas’, como califica el Banco Central a este renglón de demanda de moneda extranjera, básicamente para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta unos US$800 millones”, 70%menos que los US$2.700 adquiridos en el mismo mes de 2017.
Los aguinaldos explicaron en parte esos posicionamientos en divisas y otro tanto fueron los tarjetazos que se hicieron en el exterior.
La salida de divisas por turismo y consumos en el exterior estuvo atenuada por la macrodevaluación desatada entre fines de abril y fines de septiembre. Hasta ese momento, en 12 meses había alcanzado un récord de casi US$11.000 millones que se desinfló con la retracción de la última parte del año.