Y continuó: "Cuando vi los mensajes que me llegaron, me agarró culpa. Siendo víctima, después sentís vos la culpa, pero después se me pasó. Fue un pedido de ayuda no solo para mi mamá, sino para mi hermano".
También reveló que llamó al 911 pero que no sirvió de mucho: "Me dijeron que tenía que llamar a un número de Córdoba, con el prefijo, y yo estaba manejando, no tenía para anotar y, de los nervios, no me podía acordar el número".
"Uno está cansado de que pasen estos episodios y llamar a la policía y no encontrar soluciones", continuó, y aclaró que no quiso revelar el nombre de su hermano "para no quemarlo".
Finalmente, quien la ayudó esa noche fue un hombre de seguridad de confianza de Flavio Mendoza, que se acercó a la casa que alquila en Villa Carlos Paz para solucionar el problema: "Él conoce a mi hermano, le habló tranquilo y se lo llevó para que nosotras pudiéramos descansar. Al día siguiente, le pagué un vuelo y se fue", contó Karina.
"Es triste, pero uno cuando lo deja en el núcleo, aprende a convivir con eso, pero cuando se enteran los demás… Nos da mucha bronca. Veníamos arrastrando esto hace un montón", continuó sobre los hechos de violencia verbal que sufre con su hermano.
"Mi hermano también es víctima porque mi papá era así. Violento", explicó. "Es un tema muy delicado porque es alguien a quien le tengo mucho cariño, más allá de lo que haya pasado. En ese momento pensé '¿por qué hice eso?'. Pero entiendo que fue por miedo".