Sentirse en condiciones de comprar desde un kilo de asado hasta un auto, según cada posición en la escala socioeconómica, impacta en el 70% del PBI y, por lo tanto, trasladaría la incidencia a las urnas en esa proporción general.
Pero si se mira regionalmente, la satisfacción de los que se encuentran en mejor situación repercute de modo muy distinto: podría alcanzar al 12,8% de los hogares en CABA, bajaría al 5% en el interior y llegaría a sólo el 3,5% en el conurbano.
El gobierno apuesta a coordinar los hitos económicos previsibles en el año con el cronograma electoral: e l 17 de febrero larga el fixture en La Pampa e irá progresando en los meses siguientes hasta las PASO para desembocar en octubre en el comicio decisivo y un eventual balotaje en noviembre.
Por empezar, esperan que los resultados positivos en el turismo interno y el receptivo durante el verano darán impulso, en primer término, a la contienda pampeana, y sus efectos se irán prolongando hasta la general neuquina y las PASO sanjuaninas del 10 y 31 de marzo, respectivamente.
Pero la condición económica sería que, para entonces, se comenzara a notar en las zonas de producción el movimiento que generará el 30% de incremento previsto en las cosechas (que aportaría 10% en el valor agregado nacional y podría multiplicarse al 30% al propagarse por todas las cadenas que recorre y se entrecruzan), lo mismo que la buena performance de la ganadería y el derrame en las economías regionales con la puesta en marcha de la minería, la obra pública y el ritmo de producción de Vaca Muerta.
El gran mojón electoral será el 12 de mayo, cuando Córdoba se exprese en las urnas, y una semana después, el 19, lo haga Chubut.
Serán resultados que podrían pegar muy fuerte ese mismo mes en Misiones, La Rioja, y Tierra del Fuego. Y cabría ver qué sucede con Entre Ríos, que va el 2do domingo de abril con las PASO y deja para junio la general.
Los ecos de las campañas y los guarismos que se vayan dando crearán una inercia propia nutrida por el microclima de triunfos y derrotas en unos y otros contendientes, pero dependerá de cómo pegue la economía en los padrones para trazar la hoja de ruta, cuyas metas estarán signadas por la renovación de los mandatos territoriales, primero, y la coronación en la cima del poder nacional, finalmente.
En junio se agregan los comicios de Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Tucumán, lo mismo que las generales de La Pampa, Río Negro y Santa Cruz -que espera el fallo de la Corte Suprema por la Ley de Lemas-.
Bajo cero
El punto de partida económico de la rueda electoral lo constituye la peor caída del consumo del año: - 10,1 %, junto a la pérdida del 12% del salario, problemas laborales y una inflación del 50% anual.
Está claro en el desglose de la merma de la participación ciudadana en el gasto privado que la peor parte la llevaron los autos, motos, electrodomésticos, ropa, ferretería, muebles, decoración e insumos para la construcción, que cayeron del 5 al 15% en el año, y nada más que en el último trimestre resignaron del 15 al 50%.
Casi todos los rubros están relacionados con el recorte que hubo en el segmento ABC1 a partir de diciembre de 2017. La actualización a esa fecha que presentó SAIMO (Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión) muestra el achicamiento del nivel superior, que supo ser el 7,1% de los hogares en 2010, y -desde entonces- se achica secuencialmente hasta el 5,5%.
Es ahí adonde apuntan el grueso de los productos premium y, en buena medida, la pérdida de más de un punto y medio se compensa con el crecimiento del C2 (un punto en el período 2010-2017).
Un hogar ABC1, según aquella ponderación, tiene ingresos del orden de los $ 46.000 mientras en el otro extremo uno del D2 apenas supera los $ 13.000.
El impacto se redistribuye por todo el país, ya que la EPH (la encuesta madre) releva 32 grandes conglomerados urbanos.
La degradación sufrida por las clases en términos relativos hizo que los más ricos bajaran un escalón, los que le siguen otro tanto y la base de la pirámide se haya ensanchado pero por la suma de los empobrecimientos.
Los formadores de precios lo tienen muy en cuenta en el timing del pass through del dólar a $40. La consultora Focus Market informó de una variación de noviembre de 2018 frente al mismo mes de 2017 del 49,3%, inclusive arriba de la cual quedó la canasta básica (54,3%). Más arriba, los congelados (56,6%), productos frescos (55,3%), los de higiene (57,2%) y del cuidado del calzado (98,7%).
Da como referencia un listado que sitúa el cuidado del hogar y auto (48,7%), el de la ropa (46,2%), el oral (36,8%), el capilar (40,2%), la cosmética (38,1%), bebidas sin alcohol (44,7%), con alcohol (40,4%), la merienda/desayuno (44,2%), lácteos (44,3%) y copetín (36,6%).
Como se estima que este ciclo de las remarcaciones que se inició en setiembre culmine el marzo, la aparición de las acreditaciones de las primeras cuotas de las paritarias que se cerrarán con subas del 23 al 30%, de acuerdo con la previsión oficial, situará transitoriamente al ingreso nominal por encima de la inflación, de modo que en el 1er trimestre del año que viene "con salarios reales creciendo, tenemos que empezar a ver una recuperación", vaticinó el ministro de la Producción Dante Sica.
La contabilidad electoral lo irá traduciendo en los 9 meses que median desde la 1ra PASO hasta el balotaje final.