Para el periodista invitado, que aseguró que analizó las cumbres del G20 realizadas anteriormente en otros países, consiguió que "no cambió para nada la vida de la gente después de la reunión", y siguió: "esto se hizo en México, en Turquía y no cambió para nada, salió bien, con documentos, sin incidentes, pero me parece que exageramos un poco en decir que la Argentina será otra", sentenció.
En el debate que se armó en el programa 14 días, cuestionaron que, "no hay un camino mágico" para que Argentina cambie y alertaron al Estado en que, a raíz de ese optimismo, se generan esperanzas de cambio, "y cuando el cambio no llega vuelven las decepciones de nuevo", coincidieron.
Igualmente, y sobre los acuerdos firmados en la cumbre, explicaron que hubo acuerdos bilaterales que se manejaron de manera muy reservada. Por ejemplo, nombraron el caso de un posible acuerdo USA-China sea la venta de soja por parte de los Estados Unidos a China, esto representaría para Argentina "un muy mal dato".
Por su parte, Rodolfo Gil, analista internacional y ex embajador de la OEA, indicó que viéndole el lado positivo al G20 "pudimos mostrar una cumbre ordenada", y agregó: "creo que esto es un mérito de Macri, y me cuesta coincidir con la política del Gobierno, pero esto hay que reconocerlo".
"Nosotros podemos abordar el G20 desde dos perspectivas, la perspectiva país y la perspectiva global", agregó Gil.
Desde la perspectiva global se refirió a la consagración del "G02", que es China-USA, "se consagró una tregua". Sobre la situación país, dijo que Argentina "apuesta siempre al exterior, como si el mundo externo fuera 'hermanitas de la caridad' cuando realmente es el mundo de los negocios", y siguió: "Los argentinos tenemos que empezar a aprender que primero tenemos que poner nuestra casa en orden para ser atractivos, y hoy en día cómo está planteado el panorama poítico es que un camino conduce a Grecia y el otro a Venezuela", agregó el especialista.
El debate también planteó que en la Argentina no está definido ni claro cual es el "interés nacional" y que por ende, no puede "venderse" en la política exterior. "El mundo ofrece muchísimas posibilidades, pero nuestra política exterior es poco compleja, siempre interactuamos con muy pocos actores internacionales, o somos las relaciones carnales con Estados Unidos en el menemismo o de pronto encontramos que Brasil es el motor de la región y nos vamos detrás del vagón de Brasil", consideró Gil.
De igual modo, los especialistas coincidieron que la Argentina definido un modelo de país, o acuerdo mínimo programático entre las fuerzas políticas principales a mediano y largo plazo, podría infundir en los actores económicos nacionales, la confianza para que se invierta el capital argentino.
En esa misma línea, el economista Luis Secco fue un poco más optimista, y dijo que más allá de las consecuencias inmediatas que tenga el G20, el apoyo de Donald Trump a la Argentina es "muy importante", refiriéndose al "apoyo gigantesco cuando recibió el dinero del Fondo Monetario Internacional (FMI), y me parece que evidentemente el principal activo en su política exterior", dijo.
Y agregó que a pesar de los cuestionamientos del G20, "ya hay un logro de la política exterior previo al G20 con el apoyo del fondo, porque sin ese apoyo del fondo (FMI) todo el ajuste que se está haciendo a la Argentina fuera mucho más dramático", sentenció Secco.
Además consideró que el foco del G20 era sólo la reunión de China con Estados Unidos, y eso "se logró bastante bien e incluso mejor de lo que esperaban los mercados de esa reunión bilateral", comentó el economista para suavizar un poco el debate sobre lo positivo del G20.