El cuerpo de la pequeña fue encontrado pasadas las nueve de la noche del jueves 25/10 por una mujer que paseaba a su perro. Había sido descartado desde una camioneta blanca marca Mercedez Benz con caja frigorífica. La víctima presentaba varios cortes en los brazos, uno muy profundo en el abdomen y signos de haberse defendido del ataque.
El asesino confeso es adicto a las drogas y estuvo internado en una granja de rehabilitación, de la cual salió unos días antes de cometer el femicidio.
Varios vecinos coinciden en describir al primo de la víctima como un joven agresivo, con problemas de consumo de drogas y una denuncia previa por violencia contra otra menor de edad que vive a media cuadra de su casa y que quedó con secuelas graves tras la golpiza, según testigos. Una mujer del barrio destacó ante este medio la agilidad física del joven y aseguró que tiene "una fuerza impresionante".
Hace menos de una semana, sostienen los vecinos, que el menor de 15 años abandonó la clínica donde estaba siendo tratado por su adicción a las drogas y tenía prohibido salir de su casa. Sin embargo, el joven sabía manejar -reconoció su abuelo- y habría utilizado una de sus camionetas para trasladar el cuerpo de la menor hasta el pasaje de calle San Joaquín y Amenedo.
“Fui a reconocer el cuerpo y la vi: le rompió toda la boca, los ojos. Lo único que queremos es que la pague en la cárcel y que se haga justicia. Estoy seguro de que fue el primo de 15 años”, aseguró el papá de Estefanía después de reconocer su cuerpo en la morgue.
Apenas trascendido el crimen de Estefanía B. se habló de un posible ajuste de cuentas por una disputa entre las dos familias gitanas, pero esta hipótesis fue descartada a partir de los distintos testimonios.