Tras recordar similitudes con el Plan Primavera de Raúl Alfonsín, Graziano indica: “si bien se promete un 0% de déficit del Tesoro para 2019 según lo acordado con el FMI, la suma del déficit financiero, del orden del 3,3% del PBI para el próximo año en concepto de intereses de la deuda del Tesoro y el déficit cuasifiscal llevan el guarismo del déficit estatal total a niveles inauditos en los últimos años. En efecto, la deuda remunerada del BCRA llega a los $773.000 millones al 1 de octubre ($341.000 millones de Lebac, $6.000 millones de pases y $426.000 millones de Leliq)”.
Y advierte que “con el paso de las semanas lo que hoy es deuda en concepto de Lebac se va a transformar en deuda en concepto de Leliq o de Lecap del Tesoro, por lo que este endeudamiento no va a bajar”.
La cuenta, genera alarma: “Pagar un rendimiento anualizado del 101,2% sobre los 773.000 millones implica generar pasivos monetarios del BCRA, o sea, lisa y llana emisión monetaria, en forma de déficit cuasifiscal nada más y nada menos que de $782.000 millones al año, o sea unos 20.000 millones de dólares, lo que significa un 5% del PBI, lo que sumado al déficit financiero del Tesoro arroja un déficit fiscal consolidado total del 8,3% del PBI. Enorme agujero negro”.
Y en esa línea, concluye: “Sin embargo, es posible que el episodio final, al igual que el plan que hizo caer a Alfonsín, no se demore hasta que uno de esos factores actúe como limitante, sino que la propia demanda de dólares que la multiplicación de pasivos monetarios del Banco Central ocasiona (una Leliq es tan emisión como un peso en circulación) le demanden una cantidad de dólares al Banco Central tal que el Fondo diga basta. ¿Y por qué el Fondo deberá decir basta y no las propias autoridades argentinas? Es sencillo de entrever: para aplicar un plan económico así hay que ser un total irresponsable. Y muy difícilmente quienes puedan caer en tal nivel de irresponsabilidad tengan la suficiente agudeza para caer en la cuenta cuán cerca está el abismo”.