No sólo no generó la confianza que quería sino que además motivó la huída del peso argentino hacia un compra desenfrenada de dólares y no sirivó de nada".
A su vez, alertó: "El tema ya no es más el ancla fiscal. Los últimos datos muestran que el fisco argentino hizo muy buena letra pero, en realidad, se descarriló la oferta monetaria y el manejo de divisas.
Esta etapa tiene que poner la lupa en la política monetaria y cambiaria del Banco Central.
A mí no me gusta el cambio que se anunció ayer. Me parece retrógrado. Es como decir que tengo una empresa y quiero que sea rentable. Como no lo logré, fijo como meta el nivel de producción. En los países comunistas y socialistas es así; ellos controlan el nivel de producción sin importar si se usan o no los productos o si se consumen.
Entonces, me parece un poco retrógrado esto. Está bien, controlar la política monetaria es algo; peor es no controlar nada. El rol del Banco Central es controlar que la oferta monetaria nunca supere la demanda monetaria para tener inflación estable".
Tras insistir que "el problema de la política cambiaria y monetaria no se cura con más plata", el ex analista de riesgos soberanos en la Banca Morgan, puso énfasis en un análisis técnico sobre el organismo multilateral de créditos: "Hay que tener en cuenta que el FMI fue creado para dar un voto de confianza. Es decir, a través de un voto de confianza y un préstamo menor, tener un efecto catalítico sobre los inversores nacionales y extranjeros de manera tal que ellos vuelvan a invertir. Entonces, acá se perdió la guita y el objetivo no debiera que el Fondo preste el dinero que no presta el mercado. Históricamente nunca fue ese el objetivo.
Ahora bien, si 50 en vez de 30 no funcionó, ¿por qué se precisan ahora 70? No se precisa más plata porque el ajuste fiscal es mayor. A menos que pase algo terrible con las provincias, la necesidad de financiamiento del fisco va a ser sustancialmente menor en los meses que vienen. Entonces, ¿para qué más plata? El Fondo no está para financiar el déficit ni para tremendos paquetones.
Creo que está mal planteada la cosa y los inversores debieran confiarse más por el buen comportamiento fiscal y no por los paquetones del FMI
El dinero del Fondo no es para financiar déficit fiscal. Eso, en realidad, debe quedar en el Banco Central, así después puede repagar".
Luego de una pasantía como economista visitante en el Fondo Monetario Internacional (1973), y un año y medio como economista investigador en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos en la ciudad de México (1975-76), comenzó su carrera en Wall Street como un economista internacional y analista de riesgos soberanos en la Banca Morgan (el entonces Morgan Guaranty Trust Co. of New York), uno de los antecesores del banco JP Morgan Chase (1977-1989).