Marko Kolanovic, analista senior de JP Morgan, cree que el gran cambio que se ha producido desde la inversión realizada de forma activa por gestores hacia una gestión más pasiva (a través del aumento de los fondos indexados, los fondos negociados en bolsa ETFs y las estrategias de negociación basadas en criterios cuantitativos) ha aumentado el peligro de interrupciones del mercado bruscas. Kolanovic asegura en una nota que existe potencial para una futura "gran crisis de liquidez".
Esto quiere decir que los inversores que busquen vender en plena caída algunos activos podrían no encontrar una contraparte que quiera comprarlo. Sin embargo, la gestión activa suele protagonizar este papel, comprando grandes cantidades de activos durante las caídas bruscas del mercado.
Kolanovic, subdirector general de JP Morgan, ya se ha aventurado a pronosticar cómo puede ser la próxima crisis que azote a la sociedad y a las bolsas. Los mecanismos que han transformado los procesos de inversión en la última década, como el aumento del trading automatizado y la gestión pasiva, están generando determinadas condiciones para que se produzcan movimientos potencialmente violentos en las cotizaciones una vez que termine el actual mercado alcista.
"Pueden darse descensos muy rápidos y bruscos en el valor de los activos con fuertes aumentos de la volatilidad", señala el experto. En este sentido, las nuevas herramientas del mercado no han sido testeadas en un contexto de recesión económica por lo que es ahí cuando se pueden generar turbulencias de mayor magnitud.
"Si estas fuertes órdenes de venta de acciones, impulsadas por la liquidez, llegan al final del ciclo, creo que puede haber una corrección mucho más significativa e incluso un aumento más grande de volatilidad del mercado", advierte Kolanovic.
"El cambio desde la gestión activa hacia la pasiva, y específicamente el declive de los inversores que buscan valor, reduce la capacidad del mercado para recuperarse de grandes caídas", señalan Joyce Chang y Jan Loeys en el informe. Las cuentas administradas de forma activa solo representan aproximadamente un tercio de los activos bajo administración de fondos, según las estimaciones de JPMorgan recogidas por Bloomberg.
Este cambio "ha borrado del mapa a un gran conjunto de activos que estarían listos para ser comprados a precios baratos y sostener al mercado", según explican Chang y Loeys.
Aunque parezca contradictorio, el desplome de los mercados emergentes significa que los activos en los países en desarrollo se han abaratado este año, ayudando a limitar los descensos desde máximos hasta mínimos durante la próxima crisis y compensando el exceso de apalancamiento, comentan Normand y Manicardi.
Además de la cuestión de la liquidez, Normand y Manicardi señalan que la duración de la próxima desaceleración es un punto muy relevante para conocer el alcance de la misma. Cuanto más dura una recesión, generalmente, mayor impacto tiene en los mercados, como han mostrado los episodios pasados.
"La duración de la recesión es un fuerte lastre para la rentabilidad, por lo que no es extraño que existan grandes preocupaciones sobre la respuesta de los responsables de los bancos centrales y de los gobiernos, que podrían no contar con el suficiente espacio monetario y fiscal para sacar a las economías de la próxima recesión", aseguran.
Los economistas de Bank of America Merryll Lynch (BofAM) también realizaron hace unos meses una simulación de cuál sería el impacto de una crisis.