La editorialista del diario The Wall Street Journal, Mary Anastasia O'Grady, publicó el 9/9 una notitulada "Argentina necesita dolarizar". Para O'Grady, el país sufre un problema a largo plazo desde el siglo XX: el Gobierno gasta más de lo que recauda. La columnista llama que el Gobierno nacional "termine con el sufrimiento del peso" y dolarice la economía como método para restaurar la confianza internacional.
"El peso era vulnerable cuando los especuladores cambiarios lanzaron un ataque contra la lira turca el mes pasado y la guída hacia el dólar se extendió a otros mercados emergentes, incluida Argentina. Después de décadas de repetidas crisis cambiarias, los argentinos pueden olr los problemas de dinero", escribió O'Grady. Y afirmó que "la demanda de aferrarse a los pesos se ha derrumbado". Para O'Grady, "este es un problema político a largo plazo que se ha manifestado en repetidas crisis económicas desde mediados del siglo XX." "El gobierno vive más allá de sus posibilidades, mientras que los impuestos y las reglamentaciones, especialmente en materia laboral, hacen que muchas empresas no sean competitivas. El efecto neto es siempre el mismo: aumento de la deuda y una economía letárgica seguida de devaluación o default, o ambas cosas." "La manera más rápida de establecer la confianza sería poder fin a la miseria causada por el peso y adoptar el dólar. Los argentinos podrían seguir así ahorrando e invirtiendo en su hermoso país. El Sr. Macri ha probado el gradualismo. Ahora es el momento de ser audaz", escribió O'Grady.
"¿Está la dolarización en el horizonte de los países emergentes y qué querría decir esto para la Reserva Federal?", se preguna John M. Mason -fundador y CEO de New Finance y exasistente especial a la secretaría del departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano en Washington, D.C, y execonomista senior dentro del sistema de la Reserva Federal-, en el portal financiero Seeking Alpha. "Una nueva posibilidad ha sido introducida en la ruptura que está ocurriendo dentro de las naciones de mercados emergentes, y esa es la dolarización de sus monedas. Las cosas están tan mal en países como Argentina que la idea de la dolarización es ahora mencionada como una manera en que estas naciones podrían 'restaurar la confianza' para otras reformas", escribió Mason.
"Argentina, económicamente, la está pasando muy mal. Se espera que su economía se contraiga más del 2% este año, y que la inflación superaría el 40%. El Banco Central ha subido de la noche a la mañana la tasa de préstamo a más del 60%. El valor del peso argentino ha caído mucho y se cree que se mantendrá debilitado. Turquía también está enfrentando problemas y la lira también se ha quebrado. Otras naciones de mercados emergentes también están en el borde y enfrentan dificultades parecidas", escribió Mason, que se pregunta a continuación dónde está parada la Reserva Federal en medio de todo esto.
"Durante la Gran Recesión, quedó claro que la Reserva Federal trabajó con muchos bancos centrales alrededor del mundo, ayudándolos a mantener sus sistemas bancarios con la liquidez suficientes como para pdoer continuar funcionando. Con la recuperación económica, la Reserva Federal continuó otorgando liquidez al mundo a través de 3 rondas de flexibilización cuantitativa y haber mantenido las tasas de interés históricamente bajas. La liquidez del dólar en el mundo se volvió tan predominante que ahora muchos citan a la política de la Reserva Federal como la principal razón por la que muchas de estas naciones de mercados emergentes pudieron llevar a cabo políticas fiscales indisciplinadas y emitir mucha deuda en dólares", explica Mason.
Por otro lado, en una entrevista exclusiva con el PanamPost, el economista Adrián Ravier aseguró que "es hora de intentar insistir en la dolarización, dado que el costo de implementarla con la devaluación reciente es razonable". Si el Gobierno de Mauricio Macri decidiera seguir este camino, las "tasas de interés bajarían, caería el riesgo país y se alcanzaría la estabilidad monetaria, más certeza sería otorgada al mercado, y las posibilidades de atraer capital se expanderían."
Ravier opina que, dada la alta tasa del cambio tras la última devaluación (actualmente 38 pesos argentinos se cambian por 1 dólar), el dólar "convertible", es decir, las reservas que posee el Banco Central argentino, deberían ser suficientes para implementar la iniciativa. En caso de que no lo fuesen, es preferible pedirle ayuda al Fondo Monetario Internacional o a Estados Unidos. Pero no debería perderse la oportunidad de "romper el ciclo de devaluaciones constantes que han sido implementadas para corregir los desajustes estructurales del gasto público", argumentó. "Renunciar a la política monetaria ofrece más ventajas que desventajas. Al Banco Central le ha ido muy mal desde su creación en 1935", concluyó.