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El temido "círculo rojo" y su sincericidio: "Macri va a concluir su mandato"

"Macri no se va a ir, va a concluir su mandato". El respaldo o aclaración fue lanzada a gritos por Adrián Werthein desde el Hotel Alvear ante más de 400 empresarios para el almuerzo organizado por Cicyp, que concentra lo que Cambiemos llama el "Círculo Rojo". Un verdadero sincericidio. Acasó, ¿quién dijo que Mauricio no completaría su mandato? El aval fue extraño y dejó ver, al menos, el miedo empresario a regresar al pasado. Los aplausos en estos ámbitos distan mucho de la inocencia.
 
La cumbre empresaria organizada por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), lo que Cambiemos llama el verdadero "Círculo Rojo", salió a respaldar a Mauricio Macri de un modo muy particular: Admitió que "hay muchas cosas que se hicieron mal", pero que "el presidente no se va a ir, va a concluir su mandato".
 
En el CICyP se concentran desde la Bolsa de Comercio, hasta la UIA, pasando por la Sociedad Rural, la Cámara de Comercio, la Cámara de la Construcción, la Bolsa de Cereales, la Cámara de Exportadores, el Mercado de Valores y la Cámara Naviera, entre varias instituciones más. Y empresas como Axion, Aeropuertos Argentinas 2000, Acindar, Cabrales, Bagó y los bancos Galicia, Macro, Finansur, Nación, por nombrar solo algunos.
 
El almuerzo que organizó en el Alvear Palace se había preparado para todo para recibir como invitado de honor al ministro Nicolás Dujovne. Sin embargo, Nicolás Dujovne tuvo que viajar primero a Washington a renegociar con el FMI, por eso el encuentro se pasó para ayer, cuando el ministro debió ser internado, motivo por el cual fue reemplazado por Rogelio Frigerio.
 
En su discurso, el empresario Adrián Werthein, expresó su aval al regreso de las retenciones diciendo que "como hombre de campo que reconoce que (a Cambiemos) le dejaron pocas herramientas, los que podemos tenemos que pagar, es nuestro deber, es lo que tenemos que hacer, es la hora".
 
Y agregó, antes de dar pie a Frigerio, que "es un momento de apoyar, de estar al lado del Gobierno". Y, con determinación, aseguró que "este Presidente no se va a ir, va a cumplir su mandato, y cada uno tendrá la oportunidad de respaldar a quien quiera en las próximas elecciones".
 
Sus palabras fueron avaladas con un fuerte aplauso de los más de 400 empresarios convocados. 
 
Las críticas de los hombres de negocios al Gobierno van desde los errores cometidos en materia económica, la falta de cintura política (ven al jefe de Gabinete, Marcos Peña y a Duran Barba como los mayores responsables) y el tiempo perdido en avanzar en reformas clave como la laboral. Por eso no sorprendió que el presidente del Cicyp afirmara: "Hay muchas cosas que se hicieron mal, pero nosotros estamos para ayudar, no para poner el dedo en la llaga".
 
Otro de los reclamos es la falta de un acuerdo y que el Gobierno no sea más abierto. 
 
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, tomó el guante y contestó: "En general es difícil encontrar representatividad en un dirigente. Para lograr acuerdo hay que hablar con mucha gente. Hay que dedicar más tiempo al diálogo y a la búsqueda de conceso", dijo.
 
No es menor su comentario: es uno de los principales nexos entre las provincias y el Gobierno en la discusión por el Presupuesto.  
 
Los hombres de negocios ven con buenos ojos el que se plantee como una política de Estado el alcanzar el déficit cero. Destacan que es la senda correcta aunque saben que el esfuerzo significara una recesión importante.
 
Valoran en general los cambios en el Gabinete, rescatan a Dante Sica como un hombre que conoce a los empresarios y valoran que Frigerio tenga un rol un poco más destacado.
 
Sin embargo, temen que el descontento pueda complicar aún más la situación. El tema de la corrupción también sobrevoló el salón del Hotel Alvear. Quienes están más golpeados son las empresas de la construcción que se sienten afectadas por el rechazo generalizado hayan sido o no participes de hechos de corrupción.
 
"Caemos todos en la misma bolsa", se quejaban al tiempo que consideraban que aunque sea un momento muy difícil esto permitirá que haya una renovación. "Será el tiempo de los jóvenes", admiten.
 
La preocupación sobre el impacto que tiene en sus compañías es similar al rechazo social que deben enfrentar solo por el hecho de trabajar en una empresa constructora. "Nunca los empresarios tuvimos buena prensa, menos ahora", acotaba un empresario de otro sector en una actitud de comprensión. 
 

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