El músico también confirmó que vieron cómo su compañero George Harrison perdía la virginidad a los 17 años, y que lo celebraron con aplausos y vitores en el momento del coito. "Sé que teníamos una cama y dos juegos de literas, y si uno de los muchachos traía a una chica se tapaban con una manta y no se notaba mucho excepto un poco de movimiento", rememoró. "Estas historias se convierten en legendarias y necesito recordar si fueron ciertas".
Sobre la participación de los miembros del grupo en orgías, McCartney no quiso ahondar demasiado. "Que yo sepa, no las hubo, aunque tuvimos encuentros sexuales de índole celestial y también había por allí groupies". Sólo recordó una ocasión en la que hizo un trío en Las Vegas y asegura que el sexo en grupo nunca le llamó particularmente la atención. "Hubo una vez, cuando estábamos en Las Vegas, donde uno de los chicos de la gira nos dijo: 'Están yendo a Las Vegas, chicos...¿quieren una prostituta?' Todos dijimos: '¡Sí!' Yo pedí dos y fue una experiencia maravillosa. Eso es lo más cerca que he estado de una orgía", confesó.
"Creo que a John si estaba más en esa onda, porque echando la vista atrás le recuerdo conociendo a algún tipo en un club, volviéndose a casa con la mujer de este porque le gustaba John y quería acostarse con él, y descubriendo al marido mirando" mientras practicaban sexo, relató. "Creo que John experimentó un poco más que yo. A decir verdad, a mí no me iban esas cosas. ¿Con la mujer de otro? Tengo clarísimo que no me gustaría que el marido lo supiese. […] Mi [vida sexual] no era particularmente alocada aunque sí que me lo pasé bien. Y bastante a menudo. Así que con eso me conformaba".
Reflexionando sobre todo aquello, McCartney opinó que todas esas experiencias compartidas fueron decisivas para forjar una relación de hermandad entre sus compañeros de grupo. "Creo que al final esta fue una de las fortalezas de los Beatles, esta cercanía forzada que siempre comparo con la de colegas del ejército", concluyó.