Luego, se explayó: "Uno se empieza a dar cuenta de que es pobre más que nada cuando entra en el sistema escolar", afirmó y relató una historia personal, en la que ella agredía a una compañera que la cargaba por usar "útiles de varones", cuando era lo único a lo que podía aspirar.
"La realidad es que la violencia empieza a ser una forma de vengarse de los demás por todo eso que ellos tienen y vos no. Y además, incorporamos erróneamente la idea de que cuando somos violentos nos tienen otro respeto, porque cuando una empieza a ser violenta, te dejan de preguntar por qué tenés las zapatillas rotas, por qué tu mochila es tan vieja, por qué nunca traés lo que pide la seño, por qué tus útiles son de varón…", relató.
También detalló el fenómeno de la pobreza y la multitud de hijos en varias de las familias que la padecen. "Lo que más se pregunta la gente es qué tenemos en la cabeza los pobres cuando nos ven tener muchos hijos. La gente se desespera cuando ve que los pobres tenemos hijos (…) Los pobres tenemos hijos porque es lo único que podemos tener y tenemos muchos, porque encontramos en cada hijo una razón para levantarnos todos los días, a pesar de nuestra pobreza (…) La realidad es que una familia que te invita a tu casa a jugar, te enseña mucho más que a usar el baño. Te enseña que la vida puede ser de otra manera y que te la podés ganar y la podés vivir de otra manera".
"Es una injusticia que a los pobres se nos condene por no ser educados, pero nadie se pregunta jamás si recibimos educación. Y a los pobres se nos condena por no ser respetuosos, pero nadie se pregunta si alguna vez recibimos respeto. Y si me pongo un poco más sentimental y abstracta, a los pobres se nos juzga mucho por ser fríos y poco amorosos, pero nadie se pregunta si alguna vez recibimos amor", afirmó.
Y concluyó, emocionada: "Sé que es muy difícil comprender y muchas veces se enojan cuando nos ven ser como somos. Pero ahora, cuando salgan de acá, cada vez que se crucen a un villero, un pobre, un marginal, porque se van a cruzar, porque somos un montón, porque estamos por todos lados y porque no somos invisibles como muchos dicen. Pero cuando se los crucen, antes de enojarse y preguntarse qué tienen estos tipos en la cabeza, me gustaría que piensen si se hubieran enojado con una nena que les hizo pis en el bidet porque nunca había visto un baño".