Es que según el propio Banco Central, en agosto quedó graficado el fuerte impacto que está generando la bomba de Lebacs que armó Federico Sturzenegger para contener la fuerte emisión de deuda que realizó Luis Caputo como ministro de Finanzas. El grave problema es que al haberse aceptado el programa económico del Fondo Monetario Internacional, el Central perdió capacidad de autonomía, quedando imposibilitado para desarmar esa masa de pesos que quedan dando vueltas.
La operación es sencilla: quienes compraron deuda en pesos (Lebacs), hoy prefieren pasarse al dólar por especulación. Ello significó una variación de la base monetaria del 39,3% interanual. De modo que la expansión monetaria que dejó el mes pasado ascendió a $162.840 millones.
Pero eso no es todo: esta espiral inflacionaria que está atravesando la economía real tiene que ver con el desastre de hace 6 meses. Lo que está ocurriendo ahora se verá reflejado de manera contundente dentro de 5 o 6 meses, por lo que cualquier globo de alegría que el gobierno nacional quiera inflar, será imposible. La desconfianza en su programa económico escaló niveles impensados.
Hay más.
Hasta el momento era el propio gobierno el que fogoneaba la inflación, supuestamente a escala que podía dominar, pero en el último mes ocurrió un factor clave que descontroló el incendio: la fuerte caída en la demanda de pesos.
Entonces, vale la pena citar a Jorge Herrera para el diario Ámbito Financiero: semejante inyección de pesos al mercado, ante el repliegue de la demanda de dinero, podría calificarse como un suicidio cambiario. Prueba de ello es que el componente de la circulación monetaria en poder del público registró en agosto una retracción del 1,5% mensual (creció 14,2% interanual, siendo la cuarta desaceleración consecutiva) mientras la base monetaria lo hizo al 7,7% por el aumento de encajes. Al respecto vale recordar que la base venía creciendo al 4% mensual en junio y julio, de modo que en agosto casi duplicó la tasa de expansión.
Por último, por el pago de intereses hubo una expansión de $6.601 millones y $16.698 millones bajo otros conceptos, mientras que se registró la cancelación de $1.700 millones de Adelantos Transitorios.
Como contracara de todo esto, la reservas del BCRA experimentaron una caída de u$s4.202 millones, de los cuales u$s2.294 millones correspondieron a venta de divisas y otros u$s2.264 millones por operaciones del sector público. Mientras que vía encajes y por organismos internacionales las reservas experimentaron ingresos por u$s697 millones y u$s179 millones respectivamente. Así las reservas cerraron agosto en u$s53.794 millones, y acusan sólo una pérdida en lo que va del año de u$s1.261 millones, gracias al ingreso de los u$s14.743 millones del FMI en junio pasado.
Es decir, comenzó a complicarse la maniobra de Luis Caputo desde el Central -quemar reservas en la city porteña para contener el tipo de cambio- pero no porque después no se podrá pagar al FMI sino porque eso está destruyendo aún más al peso. La autoridad monetaria se está quedando sin independencia por el acuerdo con el organismo pero además está perdiendo espalda (reservas) para fortalecer a la moneda nacional.
Luego algunos desprevenidos intentan explicar esto como "un error en la comunicación del gobierno" o simple negligencia, mientras día a día los billetes se convierten en una fotocopia de colores.