Aquel presupuesto llevaba la firma del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tal como lo hará el próximo. Fue el mismo funcionario quien admitió que finalmente la economía se contraerá este año en contraste con su propia proyección del año pasado. Dujovne se escuda en los efectos de la sequía, que -es cierto- tuvo un fuerte impacto en la actividad, y la crisis cambiaria, que adjudica a los vaivenes de los países emergentes (aunque la Argentina sufrió más que el resto). Y, cómo no, ahora agita el impacto de los cuadernos (la megacausa de corrupción que involucra a empresarios) como uno de los motores de la recesión.
A Dujovne no le faltan argumentos a la hora de explicar el fracaso del programa económico del gobierno de Mauricio Macri para este año. Pero, de todos modos, no le alcanza con eso al ministro de Hacienda para generar confianza. Las dudas ahora surgen sobre la capacidad del Gobierno de conseguir financiamiento, opinaba Marina Dal Poggeto, directora de Eco Go y durante muchos años mano derecha de Miguel Bein. Dujovne lo sabe y lo reconoció en declaraciones ante medios de prensa extranjero. Esa incertidumbre apuntala la fuga hacia el dólar, que a su vez recalienta la inflación y condiciona las inversiones que necesitan de certeza sobre el tipo de cambio.
Dujovne sólo puede mostrar que fue efectivo en el ajuste (se sobrecumplirá la meta fiscal fijada en el presupuesto). Y para un Gobierno que sacralizó la reducción del déficit, ese no es un dato intracendente, sino todo lo contrario. Además, el ministro de Hacienda cuenta con el aval de Marcos Peña, el influyente jefe de Gabinete. Mientras se mantenga ese respaldo, son pocos los que se animan a especular con que Mauricio Macri deje ir a su ministro, a quien entronizó como coordinador del "equipo económico" ("superministro", lo llamaron) para ser el único interlocutor con el FMI.
En el corto plazo, siguen las malas noticias: el dólar no para de subir, y se espera que en agosto la inflación llegue hasta el 4%, mientras la actividad sigue en caída. Todo tan lejos de la previsiones que Dujovne hizo el año pasado.