Es esperable que el ajuste en las mega-obras con financiamiento externo y un mayor proteccionismo impacten en las relaciones bilaterales con los países centrales y, por ende, en la estrategia de posicionamiento internacional de la Argentina. La llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, en 2015, suscitó grandes y fundadas expectativas. Sin embargo, al cabo de dos años y medio ha resurgido la sensación de frustración e incertidumbre sobre el destino del país, típicas del período político anterior.
La estrategia de “inserción inteligente” planteada por Macri está en cuestión. En el horizonte de corto plazo vamos a un mayor aislamiento si perdemos la confianza y la credibilidad frente a una superpotencia como China. Allí se encuentra nuestro mayor horizonte de expansión de exportaciones (principal fuente de dólares genuinos), además de incalculables oportunidades de inversiones y financiamiento.
Casualmente, al plantearse el acuerdo con el FMI, China apoyó de manera contundente a la Argentina en el directorio de ese organismo, ofreciendo a su vez ampliar los swaps de yuanes con los que cuenta nuestro Banco Central. Tal es así que se iniciaron negociaciones y del monto equivalente a u$s10.000 millones que actualmente dispone la entidad financiera, se pasaría a unos US$ 17.000 millones.
Para China no caben dudas de que somos un “socio estratégico integral”, statu-quo que nos fuera otorgado en 2014. Y claramente la administración de Xi Jinping ha estado obrando en consecuencia desde entonces. Desde la Casa Rosada, podría argumentarse: “Lo sabemos, pero no tenemos otra alternativa que recortar”. El problema es que no tengo claro de que exista en la dirigencia política real conciencia de la importancia de China para el presente y futuro de la Argentina, junto a que mayores son mis dudas respecto a las prioridades que se han tomado en materia de recortes fiscales.
Lo positivo: Considero que todavía hay tiempo y margen de maniobra para replantear el rumbo y evitar un peligroso enfriamiento de los vínculos con China. La última reunión que mantuvieron Mauricio Macri y su par Xi Jinping en el marco de la cumbre de los BRICS, en Johannesburgo, dejó señales positivas de distensión. Pero debiera ser apenas el puntapié inicial para un definitivo relanzamiento de las relaciones bilaterales.