Lo que no advirtió el gobierno, algo propio de la ingenuidad de los soberbios, es que estaba construyendo su propia crisis política, en la creencia que estaba haciendo lo mejor, que sólo era reconocido en el exterior. Sabemos que las zalamerías diplomáticas generalmente esconden hipocresías piadosas.
Ortega y Gasset en alguno de sus artículos escribió que presentarse como el ejemplo de la ejemplaridad, permítaseme la redundancia, es en su misma esencia, una grave inmoralidad.
El falso ejemplar es estéril como tal y sus resultados son opuestos a sus propósitos. De ese modo “Cambiemos”, más que quedar desnudo como aquel cuento del rey, quedó a la vista de todos como lo que realmente es: una fantochada que es lo que la RAE define como "lo grotesco y lo desdeñable".
Ese timorato gradualismo, que no fue más que una muestra de la mediocridad de gente que se creyó más que votada por la gente sino llamada por una suerte de providencia histórica, hoy luce como las pobres grelas del tango frente a la tan temible retirada, cuando “…de los portales sin sueño, las madamás (la oposición) de trágicas melenas, dirán su extremaunción… y mudo y de rodillas se venderá sin ganas, sin vida y por dos pesos, a la bondad de Dios (del FMI)”.
La última grela (Raúl Lavié)
El siglo 21 empezó para los argentinos con la crisis del 2001 o crisis de la convertibilidad, pero nos quedó pendiente la crisis política que el “kirchnerismo kristinista” logró postergar con notable habilidad política, otra paradoja.
Tan es asi que hoy mantiene un núcleo duro de adeptos del 25%, aunque también un porcentaje mucho mayor de rechazo. Lo mismo le pasa al gobierno que, si bien tiene un buen porcentaje de votantes, a la vez obtiene un rechazo mayor, casi en el mismo nivel que los “K”.
Lo que muestran las encuestas es que el rechazo supera a la adhesión, lo que debería ser leído como la materia prima de nuestra crisis política, que no es ni más ni menos que la expresión de falta de idoneidad de nuestras dirigencias quienes son, en definitiva, la expresión más cruenta de la pendiente crisis política. Sólo saben de las “patéticas miserabilidades” (¿Templeton y Blackrock, entre otras tantas?).
Quizás la Revolución pendiente de Marcelo Sanchez Sorondo, se exprese ahora como “la crisis pendiente” que nos negamos a enfrentar para generar lo que llamaría nuestras oportunidades pendientes.
Creo que éste es nuestro mal, la Argentina está pendiente es como si padeciéramos un embarazo eterno y en palabras de Antonio Gramsci nos abrazamos a lo viejo como si fuera lo nuevo y rechazamos lo nuevo como si fuera lo viejo, por eso quizás nuestra historia, no los últimos 70 años, luzcan como morbosos.
Pienso que, visto en una perspectiva histórica, la misión de este gobierno podría ser vista como la de producir la crisis política pendiente. Si asi fuera, y a su pesar, lo habrían conseguido. Probablemente, este mal gobierno haya marcado un fin de ciclo, que suele lucir como una gran fantochada, como no podía ser de otro modo.
Esto se sabrá con el correr de los años.
Si bien Mariano Narodowski se refería a la educación, yo extendería su idea diciendo que “…la clase dirigente argentina muestra una notoria incapacidad para llevar adelante un proyecto educativo (y agregaría político) que saque a la Argentina de la espiral de declive por la que transita”.