Las principales naciones y los organismos internacionales poseen además otra convicción: el fracaso de Cambiemos podría abrir serias incertidumbres a futuro. Por el estado líquido de la política nacional. También, por una región que muestra un enigma en su país líder por naturaleza: nadie atina a descifrar que sucederá en Brasil en las elecciones de octubre. Con Lula por ahora en la cárcel, aunque dueño del mayor volumen electoral.
Cambiemos ya no piensa en perdurar sino simplemente en sobrevivir a este sacudón. Habrá que ver como progresa la asistencia del FMI. Qué exigencias encierra, cuánto ayuda a la economía tangible y cómo será procesada por la sociedad. Esta historia todavía no se comenzó a escribir aunque tendrá epílogo obligado en octubre del 2019".
En tanto, el periodista Joaquín Morales Solá, desde La Nación, intentó justificar que 'Era el Fondo o una crisis mayor':
"Nicolás Dujovne dijo ayer que el Fondo Monetario de ahora ya no es el mismo que conocieron los argentinos. Es cierto, sobre todo es muy distinto del que le dio el empujón final a De la Rúa. Ya no está en su conducción la dura Anne Krueger y su teoría de que los países deben quebrar como quiebran las empresas mal administradas. Esa teoría no se probó nunca en la práctica (la Argentina era la oportunidad que ella buscaba) y Krueger nunca recibió el Nobel de Economía al que aspiraba. Lagarde, en cambio, habla más de productividad y de desigualdad social que de recetas ortodoxas de la economía. De hecho, hace pocas semanas respaldó aquí el gradualismo de Macri y encomió sus decisiones para ordenar la economía. La propia Lagarde es la principal vocera de los cambios en el Fondo, según puede concluirse de la lectura de sus conferencias. Lo cierto es que ella ayudó a flexibilizar las posiciones para salvar del colapso a Grecia; tuvo posiciones más moderadas que la canciller alemana Angela Merkel sobre la crisis griega".
A propósito de la columna de Van der Kooy, el ex presidente Federico Pinedo salió al cruce:
En otra nota, Clarín lo graficó muy bien:
Mariló es un barrio de San Miguel, en el oeste del Conurbano. Hasta allí fueron este martes Mauricio Macri y María Eugenia Vidal para hacer un anuncio educativo. La gobernadora, de trato más cálido que el presidente, se quedó un rato extra en el acto. Cuando salía, a lo lejos, algunas docentes empezaron a increparla. "La putearon. Y esto antes no pasaba", advirtió a Clarín un funcionario bonaerense. Otros intentaron minimizar el incidente. Más homogénea es la mirada sobre un fenómeno que empieza a preocupar en Provincia, pero también en Nación: el descontento económico, que viene empujando la imagen de Macri hacia abajo desde diciembre, también está impactando en la ponderación Vidal, la principal carta electoral de Cambiemos.
"Hasta hace muy poco, no impactaban negativamente sobre María Eugenia las medidas del Gobierno nacional. Salía indemne. Ahora eso está cambiando. Esto sumado a los quilombos propios de la Provincia, como docentes e inseguridad. Obviamente se intenta minimizar, pero se ve en sus recorridas en el Conurbano", agregó una fuente provincial y refirió al episodio en Mariló.
Algo (o bastante) de esto se notó en el último timbreo de Cambiemos, según reconocieron dirigentes de la propia fuerza. "Estuvo heavy", resumió una fuente de ese espacio.
Los números de las encuestas le dan precisión a la caída. La última que Management & Fit hizo en exclusiva para Clarín tenía un aparte dedicado a la gobernadora. Allí la aprobación "a la forma en que María Eugenia Vidal está conduciendo la Provincia" se asemeja a la desaprobación: 46,1% y 45,3%. Impensado meses atrás.