La dependencia importadora del aparato productivo nacional y los recurrentes déficits gemelos (fiscal y comercial) que requerían de financiamiento se hicieron sentir en la cuenta corriente del balance de pagos, que cerró el año pasado con un rojo récord de 5 puntos del PBI, que a falta de respuesta exportadora a la vista exigiría redoblar el endeudamiento, complicado por el endurecimiento externo de las condiciones y la volatilidad doméstica.
Atraso cambiario-endeudamiento-devaluación
El invariable efecto que provoca la escasez de dólares en caja es el atraso cambiario, a costa de resignar exportaciones para reemplazar por deuda, hasta que llega un punto de saturación que exige dar vuelta la ecuación.
La curva de inflexión empieza a tomar cuerpo cuando los operadores dan la orden de dolarizar los portafolios y desde entonces se inicia la cuenta regresiva que desemboca en una modificación de las variables macroeconómicas. Al ser automático el traslado a precios, la rueda comienza otra vez a girar hasta nuevo aviso.
Este circuito no hace más que acentuar la importancia del agro en el total de las exportaciones del país, al representar el 65%, entre las de origen primario y las manufacturadas.
La evolución de las agroexportaciones de los últimos lustros le ha hecho perder a la provincia de Buenos Aires relevancia relativa: aún así junto a Santa Fe son las únicas provincias que perforaron el techo de los US$10.000 millones exportados en 2017.
Excepcionalmente en 2001, 2012 y 2013, Córdoba pudo superar ese dígito, pero no logró sostenerlo aun cuando en un cuarto de siglo avanzó, al igual que Santa Fe, en más de 3 puntos de participación a expensas del retroceso bonaerense, en el mismo lapso, del 40 al 33%, debido a la dependencia de las exportaciones industriales al Brasil, cuya recesión ha impactado en ella más que en otras.
En relación con las evoluciones en la participación porcentual, Chubut, Mendoza, Neuquén y Santa Cruz han sido en estos 25 años -con pocas oscilaciones- las que siguieron a las 3 grandes provincias exportadoras.
De todos modos, salvo este terceto, ninguna llega a explicar por sí sola el 4% del total exportado por Argentina, y sólo Chubut y Santa Cruz superan los 2.000 millones; con Mendoza, Entre Ríos y Tucumán, los 1.000 millones.
La excepcionalidad regional en cuanto a la capacidad competitiva internacional no hacer hacer demasiadas ilusones de generar más divisas por parte de las economías provinciales.
Los inconvenientes son enumerados por DNI:
-Problemas de escala.
-Dimensión de las empresas.
-Pocos atributos competitivos en muchas empresas o cadenas.
-Débil vinculación externa sistémica (acceso a cadenas regionales de valor).
-Altos costos de producción.
-Dificultades en la distribución.
-Ineficientes encadenamientos productivos locales.
-Problemas en el acceso a servicios varios.
La principal exportadora de bienes industriales es Buenos Aires, que detenta el 40% del total y tiene en los automotores su bastión comercial, lo cual la tornó más dependiente de la situación de Brasil, el destinatario de los despachos de Aduana. Además, vende cereales, químicos y pellets. El socio mayor del Mercosur absorbe el 30% de sus envíos generales, China el 7% y Chile el 6%.
La 2da. gran exportadora argentina es Santa Fe. Se afirma como gran jurisdicción agroexportadora gracias a que los principales despachos son de pellets de soja (más de la mitad del total), seguidos de aceites (el complejo sojero explica casi 2/3), aunque también lo hace con cereales. Y luego -en menor medida- químicos y material de transporte.
India, con el 9% del total, es el principal destino, y detrás vienen EE. UU., Vietnam y Brasil (7% cada uno).
Córdoba también tiene por principal exportación los pellets de soja, aunque ocupan un sitio importante los cereales, oleaginosas y aceites, con China como primer comprador (12%). Le siguen Brasil (12% y Vietnam (10%).
Del resto, las principales exportaciones de Chubut son los pescados, las de Entre Ríos los cereales, las de Mendoza las bebidas alcohólicas, las de Salta las hortalizas y legumbres, las de Santa Cruz las piedras y metales preciosos y las de Tucumán las frutas frescas.