Es más: hasta la manera en que se comunicó aquello buscó tener un efecto: Vidal es la preferida. ¿Cómo fallarle pues al Presidente?
Aquello sucedió un día después de la reunión de Macri con Horacio Rodríguez Larreta, con quien la relación no pasaría por el mejor momento. De todas maneras, todas las fuentes siguen sosteniendo que el vínculo Vidal/Larreta es inalterable desde lo político.
Allí se habría tejido la idea del 15% para los salarios. Y la gobernadora no quiere “defraudar” aquella charla. Por eso, irá a fondo con el tema hasta que sea políticamente viable. Los gremios, van levantando la tensión pero buscarán esta vez que la vieja dicotomía de la “bella y la bestia”, por Roberto Baradel, sea más equilibrada. Por eso insistirán que el gobierno tiene plata para pagar y no quiere hacerlo.
Habrá que esperar las próximas horas para saber si el conflicto crece o se desinfla. Los pronósticos no son demasiado alentadores.
Mientras tanto, en aspectos de la negociación política local, netamente bonaerense, Vidal dio la iniciativa para conversar con el peronismo “dialoguista” y con el Frente Renovador, de Sergio Massa.
La agenda legislativa es clave este año y será en equilibrio con estos dos sectores. Tarea para Manuel Mosca, el titular de la Cámara baja provincial y hombre que no tiene problemas en levantar el teléfono y hablar con todos.
Lo mismo con los intendentes del peronismo bonaerense. La marcha del 21F marcó un endurecimiento de la postura de los alcaldes. Pero con el gobierno nacional, no con Vidal. Sutil diferencia. Tan sutil como la ausencia de Martín Insaurralde, el alcalde de Lomas de Zamora, hoy el preferido de la interlocución con los jefes comunales.
El peronismo busca su propio camino de unidad. Cuestión no simple aunque se ponga mucho énfasis en ello. Nada nuevo será advertir hasta que punto son capaces de generar una opción superadora. Primero, para convencer a CFK que apoye pero no sea candidata. Y después, para seducir al electorado.