Pero en el resto de los países, en los últimos tiempos las ventas de modelos diésel han retrocedido en su mercado más tradicional, Europa. En 2017 cayeron 8% en el mercado continental europeo, lo que unido a unas políticas y restricciones medioambientales más agresivas hayan provocado que en menos de 3 años algunas marcas hayan decidido desterrar este tipo de motores.
Los gobiernos y los fabricantes de automóviles han estado promocionando los modelos diésel, con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en comparación con los modelos que montan propulsores a naftas.
Así, la decisión de Fiat Chrysler Automobiles se orienta a reducir los costes que se han estado incrementando en los últimos años para lograr que la tecnología cumpla con la, cada vez más exigente, normativa sobre emisiones.
Por el momento FCA seguirá manteniendo los motores diésel en su gama de vehículos comerciales, donde ahí las alternativas no son tan claras como en los vehículos de pasajeros.
Recordemos que no es el primer grupo en haber tomado una decisión de este calibre: otros como Toyota han anunciado que ya no lanzarán más modelos diésel,
Otras firmas como Porsche ha dejado ya de producir vehículos a gasoil y Volvo adherirá a la tendencia en 2019, entre otros.
Todo ello, secundado por las medidas adoptadas por diversos países y ciudades europeas: en Baleares se prohibirá la entrada de vehículos a diésel en 2025 y de 'nafteros' en 2035; en 5 ciudades de Alemania probarán en el transporte público gratuito para reducir la contaminación; Londres quiere que en 2050 sólo el 20% de los traslados en la ciudad se hagan en coches; y París pretende prohibir la entrada de vehículos diésel en 2024.