El “manual” se pierde en un laberinto de recomendaciones que, tal como dice el refrán, provocan “vergüenza ajena”.
En la introducción se hace una distinción entre principios del buen gobierno y los respectivos lineamientos, aclarándose que en caso de conflicto entre ellos prevalecerán los “principios”. Nos imaginamos reuniones interminables para resolver ese tipo de conflictos en defensa de principios inmaculados.
Un capítulo se titula 'Relevancia de Contar con un Sistema de Denuncias' y dice: “…Las líneas de denuncia, en particular cuando permiten la denuncia anónima,(sic) son los mecanismos más confiables para detectar patrones de conducta irregulares como primer paso para su determinación y remediación posterior. Se recomienda que las empresas cuenten con múltiples canales independientes y efectivos (vía web, correo electrónico, línea telefónica) y que sean accesibles a todos los empleados, así como a terceros y partes relacionadas” (sic).
Acá se fomenta la alcahuetería que en una de sus acepciones se la llama “correveidile”, persona que se dedica a traficar chismes.
Lo que se debe fomentar es la responsabilidad del denunciante, que es un signo de madurez de la persona aunque la misma sea equivocada. Fomentar la denuncia anónima es un camino para facilitar las intrigas internas y venganzas o bien para fortalecer antipatías personales.
Personalmente, siempre he despreciado en el ámbito privado a las denuncias anónimas.
Más adelante se dice con relación al Estado: “Como accionista esperamos ver una participación mayor de las mujeres tanto en posiciones jerárquicas como no jerárquicas.” (sic)
Si, tal como se dice en otra parte, de lo que se trata es de contar con “talentos” queda dicho que también se incluyen a las “talentas”.
Resulta lamentable esta prescripción: “Sería recomendable que las empresas compartan con la sociedad, y actores vinculados al negocio, su estructura y políticas de toma de decisiones. Dicha práctica se traduce en la publicación en la página web de la empresa de la conformación, responsabilidades y antecedentes de los miembros que conforman el Directorio como así también de los gerentes y/o directores con responsabilidades ejecutivas.”
Lo que se debe generar es la participación del personal en la toma de decisiones, capacitándolo al efecto, pero poco y nada tiene que ver con la utilización de la tecnología disponible para difundir antecedentes y responsabilidades de los directores. Esto suena a viejo y pasado de moda.
Este “manual” del funcionario que quizás deba aprenderse de memoria para obtener buenas notas en los monitoreos que deberán hacer los ministros de cada área al final de cada año.
Este documento nos demuestra realmente en que está el gobierno, en la minucia de lo inútil, que es un modo ilegitimo de ejercer el poder.
Tal como dijo Ortega, allá por la década del '30, porque no se deciden a las cosas… en vez de pelotudear…