Por ello, el fiscal Sergio Rondoni Caffa va en busca de un nuevo análisis y se lo encomendó a la Gendarmería Nacional. El miércoles 24/01 a las 8 en el Edificio Centinela en Buenos Aires se realizará esta pericia para una desgrabación completa de videos, audios, imágenes, MSN, Youtube, Facebook, Mail, Whatsapp, llamadas, Twitter, Instragram, en fin, todo lo que pudiera llegar a tener información valiosa para el caso, y recuperar aquellos mensajes que han sido borrados.
El fiscal Rondoni Caffa ya recibió a fines de la semana pasada los resultados de los exámenes toxicológicos que revelaron que Fernando (21) no había consumido alcohol ni drogas la noche del crimen.
En tanto, este lunes 22/01 se conoció que Gustavo Pastorizzo, padre de la víctima, denunció ante la Policía entrerriana que entre las 4 y 5 de la madrugada del domingo 21/01 se despertó “al escuchar fuertes patadas” en la puerta de su vivienda ubicada en el barrio Pueblo Nuevo de Gualeguaychú.
Ese día al salir encontró despegado y roto un afiche con una leyenda en pedido de justicia por Fernando, con una foto del rostro del joven, que estaba pegado en el frente de su vivienda.
Tras la denuncia, desde la Jefatura Policial Departamental Gualeguaychú se dispuso la presencia de un efectivo policial en las inmediaciones de la casa para evitar que se repitan las agresiones y hechos vandálicos.
Gustavo Presman es una eminencia en la informática forense de la Argentina. Es Ingeniero Electrónico con una maestría en Seguridad Informática y docente de esa especialidad en la Universidad de Buenos Aires. Pero además trabaja actualmente en el caso Nisman, peritando los teléfonos y computadoras involucradas en la investigación.
Este investigador dio su opinión para el portal ElDía sobre la posibilidad de que Gendarmería logre desencriptar el teléfono que la Procuración de Entre Ríos no pudo. “Creo que no lo van a poder llegar a abrir, aunque todo depende la tecnología que tengan. Gendarmería tiene los dispositivos como para acceder al teléfono, pero hay casos en los que aunque se tenga la mejor tecnología del mundo no se puede descifrar el teléfono”, mencionó.
Explicó que muchas veces se puede acceder al contenido, pero ese contenido resulta ilegible. “Hay dos niveles de dificultad: primero se debe acceder al teléfono, sacar la información, y la otra es cómo se lee esa información. Es como si tuviera un libro dentro de una caja fuerte y el primer problema es abrir la caja fuerte para sacar ese libro. Pero ese es el menor de los problemas porque después ese libro tiene que estar en un lenguaje que vos lo puedas leer”, ejemplificó. Presman fue claro:“Muchas veces no hay una solución y una herramienta que lo pueda hacer; y eso es lo complejo de la tecnología”.
Otro expecialista llamado Maximiliano Macedo quien desarrolla su trabajo en Asegurarte, una empresa dedicada a la resolución extrajudicial de conflictos e incidentes donde de alguna forma interviene la tecnología confesó que si no se llegara a poder desencriptar el teléfono existe una segunda opción que se pueden evaluar. Por ejemplo, en las cuentas en donde se hace el buck up en internet en una cuenta de Gmail, se puede intentar abrir ese buck up de Whatsapp y aclaró que esto se puede hacer con la colaboración de las empresas, como por ejemplo Google que administra las cuentas de Gmail, pueden brindar historial de búsqueda, de ubicaciones, y otras herramientas que no sea accediendo al contenido del teléfono.