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No 'cierra' el informe de USA sobre el ARA San Juan

Un cuento chino se define por la RAE como embuste, mentira disfrazada de artificios, pero vale aclarar que no se trata de un engaño simple o evidente, sino de una mentira disimulada, ingeniosa, encajada dentro de una historia fantástica o de dudosa veracidad. Esta diferenciación viene dada por la palabra cuento, del lat. computus: contar, calcular, que derivó en relatar sucesos y luego en fabulación. Es importante tenerlo presente. Ahora, a la nota:

El diario francés Le Monde difundió un informe de la Office of Naval Intelligence (ONI, Oficina de Inteligencia Naval), de la US Navy, la Armada estadounidense, entregado a la Armada Argentina a través del embajador  argentino en Austria, Rafael Grossi, afirmando que el submarino ARA San Juan explotó y todos murieron sin sufrir: "un evento anómalo, corto, violento,  singular y no nuclear, coincidente con una explosión (...) debido a la presión por  la profundidad (...) se pulverizó por  completo en 40 milisegundos (...) no se ahogaron ni experimentaron dolor (...) la muerte fue instantánea". 

Hay indicios de que puede resultar parte de una estrategia destinada a cerrar el trágico caso del hundimiento con un salomónico "ni vencedores ni vencidos".

Sin embargo, lo único que consigue la versión destinada a dar vuelta la página es conceder nuevos bríos al rumor de que el ARA San Juan podría ser hundido cuando realizaba maniobras del tipo 'juego de guerra', probablememte para el ensayo de la interferencia de comunicaciones de quien lo hundió "en 40 milisegundos".

La versión no es nueva: se buscó imponerla semanas antes aunque con escaso éxito. En el caso que, por 3ra vez, se insista con un relato similar acerca del final del submarino, resulta imprescindible que contenga información más sólida que pueda concederla como creíble.

Puertas adentro, en la Armada ya se admite que el ARA San Juan estaba tratando de 'pescar' comunicaciones de buques de un país con presencia ilegítima en el Atlántico Sur. Eso se llama "firma digital"; es algo así como interceptar las frecuencias del enemigo.

Y es muy probable -agrega la sospecha- que el problema lo tuvo en un área que no es donde se ha informado que pudo haber ocurrido la tragedia. Pero no se puede identificar oficialmente la verdadera posición porque habría que reorientar la historia completa.

Todo lleva a ubicar la última posición del submarino en la Zona de Exclusión pero eso es políticamente incorrecto para todos los actores involucrados.

En este contexto ocurre la 'conveniente conclusión' estadounidense de los 40 milisegundos, que es una invitación a irse cada uno a casa porque, en definitiva 'nadie sufrió'.

Ahora ¿cómo hace un analista de inteligencia estadounidense para alcanzar semejante conclusión con el único respaldo de un informe difunsido en Europa por una agencia sísmica?

Más bien parecería que alguien quiere cerrar el caso de 'forma honorable' sin comprender que no es una cuestión de 'prolijidad' sino de conocer la verdad de lo que ocurrió al ARA San Juan.

Al respecto, el supuesto informe no resuelve nada. Y hasta puede transformarse para la Administración Macri, por su silencio entre cómplice e interesado, en un poderoso disparo de 'fuego amigo'.

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