Ante este panorama, la sencillez y el servicio hacia los demás prevalecieron, por lo que San Nicolás, conmovido con la desgracia, repartió su cuantiosa herencia entre la muchedumbre que había sobrevivido a la catástrofe. Y posteriormente se puso en camino hacia Myra (Turquía), para buscar a su tío que era el obispo del lugar.
Tras el deceso de su tío, Nicolás, ya ordenado sacerdote, fue nombrado obispo de Myra. Se convirtió en el prelado de los niños, tal fue su amor por los pequeños que se hizo muy popular por su gran generosidad y amabilidad para con ellos y los más necesitados.
En torno a su figura destacan historias de bondades para con la gente pobre. Cuando murió, su fama se extendió por toda Europa y rápidamente, se le atribuyeron toda suerte de portentos: desde furtivas salidas nocturnas para repartir regalos entre las gentes más humildes, hasta milagros como apaciguar tempestades y mitigar males físicos.
Tal fue la admiración que sintieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena (Francia).
En el año 1047, cuando los musulmanes invadían Turquía, unos marineros rescataron sus restos y los llevaron a la ciudad Bari, ubicada en el tacón de la bota itálica, de allí su nombre San Nicolás de Bari.
A partir del siglo XIII, la fama navideña de San Nicolás de Bari se consolidó plenamente. Pero en aquella época, los regalos no aparecían el 24 sino el 6 de diciembre, día en el que se celebra su santidad. Desde esa época, la Navidad ha sido celebrada ininterrumpidamente en todos los países de la cristiandad, a excepción de Inglaterra, donde los puritanos la prohibieron (por su añejo origen pagano) durante más de un siglo, entre 1552 y 1660.
Con el ejemplo de Nicolás de Bari aprendemos que el dar y el recibir constituyen profundos hábitos espirituales que se perpetúan más allá de las eras, los siglos; esclarecen la mente de quien los practica y disipan de él la demencial percepción de escasez que rige los senderos del ego; afirman en nosotros esa genuina certidumbre de abundancia que viene de Dios.