Loable la intención del nuevo presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, de tratar de unir las partes lo más posible. Por eso no extrañaron sus reuniones la semana pasada. Primero con Florencio Randazzo, después trascendió otra con Sergio Massa -no hubo foto- y más tarde un encuentro en el senado con Carlos Caserio, titular del PJ de Córdoba, oportunidad en la que también estuvo Miguel Pichetto. Allí se habría coincidido en el diagnóstico de construir sin “chuzar” a CFK. Esto es algo que el senador nacional por Rio Negro ya incumplió desde el arranque cuando la mandó a la exPresidente a que arme su propio bloque. Casi a pedir del deseo de Mauricio Macri.
La unidad y la renovación que buscan desde la provincia de Buenos Aires un grupo de intendentes para llevarla al orden nacional es un trabajo de orfebre. Unir las partes no es sencillo. Hay muchas cosas detrás de ello. Por estas horas, Menéndez emprende viaje al Vaticano. Su relación con Francisco es especial. Y mucho más en estos tiempos cuando la mano del Sumo Pontífice se observa con mucha claridad sobre la política argentina.
Los gestos que llegan desde Roma son elocuentes. La nueva conducción de la Conferencia Episcopal no es cercana a Macri. Al contrario. En la puja sindical, Francisco le brindó una foto a Pablo Moyano y plantó a los gremios de la CGT que acordaron la reforma laboral con el gobierno. Esos vaivenes hicieron que se cayera, por ahora, el tratamiento de la misma en el Senado.
En su peregrinar, Menéndez logró juntar a varios. Es dialoguista, pero también puede subir a sus actos a los Moyano, tal como sucedió en un homenaje a José Ignacio Rucci. ¿Había mejor símbolo que el ex titular de la CGT para separarse del cristinismo sin decirlo abiertamente? De todos modos, las cosas se mezclan de manera perramente. La exPresidente terminó dándole apoyo a los camioneros.
La provincia de Buenos Aires no es la excepción en su conformación legislativa. Por ahora, el peronismo en todas sus vertientes estará dividido en diputados y quizá en senadores. En la Cámara Baja, como se anticipó hace unas semanas, los intendentes tendrán su bloque que presidirá uno de ellos, Julio Pereyra. Esta lógica podría trasladarse al Senado. Habría bloque de los jefes comunales.
En tanto, el Kirchnerismo con posturas más duras tendrá el suyo. El randazzismo, el propio. Mientras que José Ottavis, negociador en soledad, anunció un monobloque. El Frente Renovador mantiene independencia, tras la reaparición de Massa el viernes 01/12 en Morón, en un plenario de la 1ra. Sección.
La conducción del bloque es todo un tema. Música para los odios del presidente de la Cámara baja por Cambiemos, Manuel Mosca. Ya afianzado en su rol de conducir a los legisladores. Y de aplicar el recorte al “gasto político”. La promesa para que la vicepresidencia 1ra. fuera para los intendentes está firme. Resta saber quien gana la pulseada. Martín Insaurralde presiona por Federico Otermín.
Mientras tanto, María Eugenia Vidal visita China en misión oficial y se prepara para recibir una millonada de pesos para obras. AL mismo tiempo, el laboratorio de Cambiemos empieza a diagramar los despliegues territoriales para llegar a finales del 2018 en condiciones de ir por mayor cosecha de municipios. Para eso, necesita que el peronismo no termine de encontrar su unidad.