Perrotta, además, señala que inacción del Estado en materia de educación y prevención vial es uno de los factores responsable de la atroz data: “Estuvimos haciendo recorridos en los lugares críticos donde más accidentes hay y simplemente no hay control. No hay control de alcoholemia, ni el uso del casco, ni el exceso de velocidad”.
El mayor número de incidentes viales ocurren los fines de semana, entre las madrugadas del jueves al domingo. Dato que también hay que destacar es que entre los meses de septiembre y diciembre es cuando más se vende alcohol en el país, según un estudio de la ONG, período en coincide con las fiestas de Navidad y fin de año.
“Por las perspectivas que se van dando sabemos que se van a superar la cantidad de muertes con respecto a 2016. Faltan todas las fiestas de fin de año donde los índices son trágicos”, agrega Perrotta, quien estima también la mortal cifra sea superada pronto.
El Estado ciego, sordo y mudo
Para el presidente de Corazones Azules Argentina, es inaceptable que ocurran casos como el de Carmen Lusardi, quien se subió a un micro y descubrió que el chofer era el mismo hombre que atropelló y mató a su hijo en 2012; y que además le faltaban 3 años para estar habilitado como conductor.
“No existe ningún tipo de control. Si la señora no lo ve en el colectivo el seguiría trabajando”, suma.
Otra forma de verificar la inacción de las autoridades, según el titular de la organización sin fines de lucro, ocurre cuando los motociclistas saludan a los agentes de tránsito mientras circulan sin casco, y estos simplemente no hacen nada ante la infracción, más allá de devolverles el saludo.
El 47% de los fallecimientos, por incidentes viales, registrados en la ciudad de La Plata son protagonizados por conductores de motocicletas de baja cilindrada que no llevaban casco, pese a que la Ley 24.449 establece su caracter obligatorio, y otro 30% por manejar bajo los efectos de alcohol.
“El Gobierno no está teniendo en cuenta estos datos que están ligados a una realidad. Ha perdido el control de los espacios públicos en lo que se refiere al tránsito, porque sigue habiendo accidentes y no hay acciones”, asegura.
Por esta razón desde Corazones Azules, reiteran el llamado al Estado para que la ciudad de La Plata sea declarada en emergencia vial, además que se destinen partidas para contratar más funcionarios para el control de las vías y que se radicalicen las medidas de sanción: “Seguimos a la espera de que aprueben la emergencia. El expediente está dando vueltas, no sabemos por dónde porque es muy difícil seguirlo, va de un lado al otro sin registro y no tenemos respuesta”.
Le estamos planteando al Estado que deberían decretar la emergencia vial, que se contrate más gente para el control y hasta que tome medidas extremas a las medidas de sanción, sin embargo, nunca se ha considerado.
Propuesta de Corazones Azules
“En Corazones Azules nos dedicamos a la parte educativa, nuestro lema es ‘Educando para vivir’. Somos un grupo de profesionales que bregamos por nuestra ciudad”, explica Pedro Perrotta tras aclarar que el objetivo principal de la ONG, que nació en 2004 en Ecuador y fue copiada por Argentina en 2016, es ir creando conciencia desde las edades iniciales de educación, a través de charlas y foros.
Asimismo, establece la necesidad de mejorar los controles viales, en cantidad y calidad, y que estos a su vez sean simultáneos y de la mano con la presencia del Estado en las vías. Para reforzar la educación tanto del conductor como del peatón.
“La educación para nosotros es la base del cambio y lo que a corto o a largo plazo a tener que entender que nos va a sacar de esta situación”, concluye.