Macri, un taxista y el cambio

“…Los ciudadanos se contentan cada vez menos con votar y dar carta blanca a quienes nos representan. Quieren que sus opiniones e intereses sean tomados en cuenta más concreta y mas continuamente. Desde el punto de vista de las autoridades políticas, la consolidación de su legitimidad implica también a partir de allí que implemente formas de intercambio y de consulta. En la actualidad, un poder solo se percibe como legítimo si se somete regularmente a una prueba de discusión y justificación”.
Pierre Rosanvallon
“La contrademocracia” pag.286.
Días pasados, pocos días antes de las elecciones del pasado 22 de octubre, hice un viaje en taxi que demoró unos treinta minutos y fue inevitable abordar la cuestión del voto.
“Lo votaré a Macri pero solo para que no gane Cristina, pero Macri hasta ahora no cambio nada, sigue todo igual”.
Luego me dio una serie de ejemplos sobre cosas que podrían haber cambiado y enumeró la cantidad de empleados que tenia la Biblioteca del Congreso, el gasto que demanda el Poder Legislativo, para “mantener a una manga de vagos que solo saben levantar o bajar la mano, ¿Para qué se crearon tantos ministerios?, sabe Don acá gastamos mucho mas de lo que producimos y esto no cambia desde que tengo uso de razón….”
Traje a cuento esta conversación porque salvando el escenario y el entorno ayer pareció que Macri hubiera escuchado a mi taxista, pero la diferencia es que él es el Presidente.
Mauricio Macri habló de consensos básicos, pero lo que parecería no entender es que es totalmente insuficiente obtener esos consensos e instrumentarlos, con las dirigencias políticas, si la gente no tiene participación.
El subtitulo del libro del que tomarnos el copete, es “La política en la era de la desconfianza” y esta es la cuestión que el gobierno y los gobiernos deben asumir, esa realidad es la que impera y la causa de muchos conflictos que parecen imposibles de resolver.
Hoy las sociedades y en especial la Argentina solo ejercen su poder de veto, es mas o menos aquello “de no se de que hablan, pero me opongo”, esto ocurre porque como lo explica Rosanvallon la gente ejerce una suerte de soberanía negativa, ya impera un agnosticismo político generalizado.
El consenso es un medio para llegar a “acuerdos”, la cuestión es la de quienes deben participar para elaborar las bases de los eventuales acuerdos. La participación política de los partidos es insuficiente.
Lo que los gobiernos y en especial Mauricio Macri deben habilitar son canales de participación naturales para que la gente a partir de sus actividades diarias pueda conocer los problemas desde su realidad y no desde los títulos de los diarios.
Con esto no quiero decir que haya que ir a una democracia directa, pero si a un nuevo tipo de democracia que exceda el sistema actual de representación política.
Para asumir responsabilidades y obligaciones es necesario saber y tener el acceso más directo posible a los hechos.
Los conflictos actuales que padece la sociedad argentina son políticos y al ser políticos son partidarios, pero pasa que todos hablan desde un relato o si se prefiere de fantasías.
Un periodista luego del discurso de Macri repitió varias veces “más ajustes” y la vida nos dice que uno vive ajustándose todos los días, ya que no es posible tener todo, ni los super millonarios logran tener todo ya que todos somos mortales.
Los argentinos sabemos todo lo que nos pasa, lo que ocurre es que no creemos en la política y esa desconfianza nos lleva a aquello de “sálvense los que puedan”.
Solo participando y sabiendo se podrán lograr los consensos para acordar, pero para eso necesitamos dirigencias que estén a la altura de los tiempos y que no sigan el camino del señor Dell Acqua, a cargo de Aerolíneas Argentinas y Austral, a quien acabo de escuchar por Radio Mitre en un reportaje light que solo atinó a culpar y agredir a parte de su personal, por el paro de actividades y descalificarlo al considerarlo político partidario. Seguramente si hubieran entrevistado a un dirigente gremial aeronáutico, el trato no hubiera sido tan light y se hubiera producido el mismo agravio y la misma imposición de culpas en el señor Dell Acqua.
Efectivamente creo que el paro obedece a cuestiones político partidarias, pero también las palabras de Dell Acqua responden a políticas partidarias y asi habrá una solución agonal, que obviamente no servirá para nada. No se ha tenido en cuenta el paro de 1986 y sus consecuencias.
En los conflictos se ve la verdadera dimensión de los dirigentes. Ashoka fue un emperador de la India, según cuenta Amartya Sen, y pensaba que cuando una secta social o religiosa se opone a otra “otras sectas deberían ser debidamente honradas de todas maneras y en todas las ocasiones”.
Dicho en otras palabras en épocas de descreimiento y liquidez cultural, toda intolerancia equivale a querer apagar el incendio con combustibles.
Los conflictos existentes se podrán resolver solo si tratamos encuadrarlos en los dominios de la razón y respetando valores éticos y morales.
Es lógico que la gente se ponga de mal humor por esta sucesión de conflictos, pero la gente también se molesta cuando padece una enfermedad y el conflicto es en cierto modo una enfermedad social.
Estuvo bien Macri en lo que dijo, olvidó que el poder de decisión lo tiene él y debe jugarse, en eso estuvo mal.
Una cosa: Macri no tiene vocación de líder y eso también se notó.
Cuando hablo de liderazgo me refiero al liderazgo participativo, el concepto de justicia social del siglo XXI.