En la jerga de Internet, un trol describe a una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos. Es decir, el trabajo de estos es “sucio” y lo que busca es provocar y hostigar, e incluso confundir a los usuarios de las redes.
Estos ogros virtuales provocan respuestas emocionales abordando temas sensibles, en la Argentina, por ejemplo, casi siempre inclinados en temas e ideas políticas. Su objetivo siempre será convertirse en el centro de atención y dominar la conversación, para así desviar la atención del tema central.
Según Christian Espinosa, director de Cobertura Digital y experto en gestión de redes sociales, el ‘troll’ busca dañar; aunque aclara que en ocasiones se lo puede confundir con una persona que simplemente se está quejando de una situación o servicio. Espinosa indica que las cuentas ‘troll’ se escudan en el anonimato para sus actividades con la finalidad de no ser identificados; sin embargo, los más arriesgados sí utilizan fotos que los identifican.
Argentina es líder:
Una investigación de la Universidad de Oxford afirma que el gobierno nacional forma parte de un grupo de 28 que alimentan equipos de trabajo para influir en la opinión pública a través de Facebook y Twitter.
La Universidad de Oxford publicó una investigación que afirma que gobiernos de todo el mundo, incluido el argentino, están reclutando Cyber Troops (tropas digitales) que operan en Facebook y Twitter para influir en la opinión pública, difundir noticias falsas, desviar la atención en temas que los afectan, acallar criticas y perseguir opositores.
El documento se titula “Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation”, y allí se da cuenta de 28 gobiernos, entre autoritarios y democráticos, que operan sobre las redes sociales más relevantes en sus países.
La lista completa de países relevados está integrada por: Argentina, Azerbaiyán, Australia, Bahréin, Brasil, China, República Checa, Ecuador, Alemania, India, Irán, Israel, México, Corea del Norte, Filipinas, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, Serbia, Corea del Sur, Siria, Taiwán, Turquía, Ucrania, Reino Unido, Estados Unidos, Venezuela y Vietnam.
En el caso de Argentina la forma relevada de manipulación se focaliza sobre la opinión pública y se ejerce desde el Poder Ejecutivo de la Nación. La investigación acusa directamente al Ministerio de Comunicación y la oficina presidencial sobre la base de información recolectada durante cinco años (2012/2017).
Por último, y en lo que respecta a partidos políticos donde se pudo probar el uso de tácticas de desvío de atención, mensajes pro gobierno y acoso a disidentes, aparece uno sólo: Propuesta Republicana (PRO), principal partido de la alianza gobernante Cambiemos junto a la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica.