Justo en este momento comenzaron juicios orales por actos de corrupción que prudentemente se extenderán por largos meses y para su finalización en una primera instancia ya se vislumbrará como vendrá el 2019, para saber no sólo la conveniencia de las condenas sino también su duración o incluso la absolución. Supuesto este, no descartable, ya que se trata de juicios complicados y de no fácil pronóstico, a pesar de Clarín, convertido en paladín de la justicia y de los principios morales (¿obscenos?).
Otro negocio de esta moral obscena es la explotación de la grieta, otro chivo expiatorio de las propias limitaciones de un gobierno que sustenta su éxito en la calamidad que fue el gobierno K.
Es raro, en vez de sustentar que es mejor, prefiere decir que los otros son peores. Lo preocupante es que una vez más votaremos “contra” un 20% que es el gigante negro que nos atemoriza, el “cuco” con el que se asustaba a los chicos cuando hacían alguna macana.
Esto demuestra una vez más que, tal como lo viene señalando Mariano Narodowsky, vivimos en una sociedad sin adultos, somos todos “Millennials” que en mi opinión significa descalificar a la “responsabilidad” o el sentido de “obligación”.
Parecería que para “Cambiemos” gobernar es un juego y así las elecciones del 22 de octubre, serán como un gran juego de la Oca: dirán si el gobierno sigue avanzando o si debe retroceder algunos casilleros.
Es probable que avance, que muchos celebren que se suelten los globos amarillos y que se festeje que Ella perdió, que parece ser el objeto de la elección y del juego de la Oca.
¿No es todo esto una Obscenidad moral?