El principal factor que explica el aumento es la suba del dólar, que desde julio acumula un alza del 4,6% e impacta directamente en el precio de los biocombustibles, uno de los tres componentes de la fórmula creada para determinar el valor de los surtidores. En la nafta, un 12% del componente es etanol y en el gasoil, el 10% es biodiésel.
El resto de la fórmula se determina por el precio del petróleo local, que ya está fijado por Energía para cada mes desde marzo de este año y por un componente fijo, que le garantiza a las petroleras una suba en el valor o un piso, en el caso de que el resto de los factores sea negativo, como ocurrió en abril, cuando cayó el dólar y el precio de las naftas cedió 0,1% y el del gasoil 2,6%.
En octubre, según las planillas que manejan en las petroleras las naftas subirían cerca del 7% y el gasoil al rededor del 6,5%, similar al último aumento, en julio, cuando el precio trepó 7,21% y 6% respectivamente. Según el diario 'BAE', el único factor que hace dudar a los empresarios de si efectivamente van a poder aplicar la suba es el contexto preelectoral, como ocurrió en octubre de 2015, cuando gobernaba el kirchnerismo.