Luego de las PASO, los intendentes peronistas volvieron a juntarse. Hasta allí fueron la mayoría de los que se quedaron con Cristina y se sumaron al encuentro Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, además del joven Francisco Echarren, de breve paso por el gobierno de María Eugenia Vidal. Allí se evaluaron los pasos a seguir después de octubre, aunque primero hay que pasar la elección.
No habrá dudas que en los casos de San Martín y Hurlingham, allí funcionará el voto “delivery”. Buscarán salvar la lista local y sumar todo lo que puedan de Cristina Kirchner, pero también de la boleta de Cambiemos. Sin descartar, de ser necesaria, la de Sergio Massa. Es la vieja tradición. El tema es que se pueden repartir las combinaciones más insólitas, pero eso no es garantía de acompañamiento.
En dicha conversación se volvió a plantear la idea de estar todos juntos, tal como lo pensaron a principios de 2017, cuando impulsaban un sólo grupo de jefes comunales. Eran los tiempos cuando hasta armaron un Operativo Clamor para que CFK no se presentara como candidata, bajo el argumento de no estar en condiciones de pedirle que hiciera semejante esfuerzo para suplir lo que no habían podido realizar en su conjunto los dirigentes del peronismo. Era la manera de avanzar en la construcción de algo novedoso. Pero no se dio. Por muchas circunstancias. Hubieran esperado de Florencio Randazzo una decisión más prematura. Eso quedó ahora en el pasado. Y tendrán que lidiar con lo que viene.
El tema es que varios alcaldes ven con preocupación el futuro. El avance de Cambiemos es un llamado de atención que podría dejarlos en condiciones preocupantes hacia el 2019. Ese ese el verdadero problema y no tanto la conformación ahora de los Concejos Deliberantes. Con algo de habilidad y buenas negociaciones, los concejales suelen amoldarse al oficialismo local.
La primera escala, será reforzar sus propios territorios. Buscarán mostrar que ellos son los que suman los votos y no al revés. Para eso, es fundamental que sus boletas sean más votadas que la de los candidatos nacionales. En varios casos, sucedió al revés. Fue Cristina más votada que la lista de los concejales. Las deliberaciones seguirán.
La idea de armar la nueva liga de intendentes está vigente. Habrá que ver si esta vez es distinta a lo de siempre. O volverán a quedar atrapados en sólo la intención. Superar esa dicotomía requiere de varios esfuerzos. Entre ellos, deponer egos personales. Quizá el escollo más difícil.