"No creo que el tema exija litigios ni nada de esta naturaleza", dijo Calantzopoulos. "Exige diálogo de cara a ver la viabilidad y, lo más importante, cómo se irán aplicando todas estas medidas", añadió.
La propuesta de la FDA exigirá un esfuerzo concertado entre el regulador y los fabricantes de productos alternativos con nicotina, dijo. "Si la gente entiende que no se trata de una medida aislada, sino algo que forma parte de una política amplia, creo que podemos encontrar una solución", apuntó.
PMI tiene varios productos alternativos en desarrollo. Por ejemplo, IQOS, presentado a finales de 2014 y que ha despuntado en Japón. Actualmente está en revisión por la FDA.
Calantzopoulos dijo que 3 millones de personas habían cambiado el cigarrillo por el dispositivo IQOS y que hay 8.000 personas que se suman a él cada día. Además, entre un 65% y un 75% de ellos se cambian a él completamente, un número significativamente mayor que los que lo hacen con el cigarrillo electrónico.
Calantzopoulos cree que los productos que calientan pero no queman el tabaco tienen en principio un mayor potencial para atraer a los fumadores que los cigarrillos electrónicos porque su sabor es más parecido al original. Pero a medida que mejora la tecnología del cigarrillo electrónico, éste desempeñará también un papel importante para que los fumadores se decidan a cambiar, dijo.
PMI, que fabrica los cigarrillos Marlboro fuera de Estados Unidos, es la segunda mayor compañía internacional de tabaco, con ventas mundiales el año pasado de US$ 74.900 millones. No está preparado para renunciar a esas ventas a corto plazo.
Pero Calantzopoulos dijo que el foco de la inversión de su empresa, incluido ventas y marketing, "está en nuestra cartera de productos de riesgo reducido, y va a ser cada vez más así".
Si los reguladores mundiales siguen a la FDA, algunos países, como Japón, podrían renunciar a los cigarrillos conjuntamente en 10 a 15 años, dijo. Otros países, como Indonesia y Filipinas, podrían tardar más.
Eduardo Calvo Corbella, miembro del Grupo de Respiratorio de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, explicó en CuidatePlus algunos interrogantes sobre el cigarrillo electrónico:
> ¿Es menos nocivo que el tabaco convencional?
Los expertos especulan que pudiera producir menor toxicidad que el cigarro convencional, pero no hay estudios que lo demuestren. No se conocen los efectos a largo plazo del uso del cigarro electrónico. Sí se sabe que produce menos sustancias carcinogenéticas que el cigarro convencional. A altas temperaturas el propilenglicol se descompone y puede producir óxido de propileno, probable carcinogenético. El glicerol produce acroleína, aunque en menor proporción que el cigarrillo tradicional. Propilenglicol y glicerol producen carcinógenos como formaldehido y acetaldehído. También se han hallado trazas de carcinógenos propios del tabaco clásico, como nitrosaminas, metales, compuestos fenólicos y orgánicos volátiles. Los niveles de níquel detectados son mayores que los hallados en el tabaco clásico.
Por su parte, los cigarros electrónicos que incluyen nicotina aumentan la frecuencia cardiaca y los niveles de cotinina en sangre. Esto varía en función de la experiencia del fumador y la técnica de inhalación o vapeo. Puede haber riesgo de intoxicación por nicotina si se ingiere por vía oral al manipular el cartucho, por lo que es peligroso dejar un cigarrillo electrónico al alcance de los niños.
> ¿Qué efectos causa en los pulmones?
El cigarro electrónico produce alteraciones en la función pulmonar. Los cambios agudos hallados en la función respiratoria, como broncoconstricción, son menores a los que produce el cigarrillo convencional. Hay algún estudio que demuestra que provoca asma en niños, además de irritación en los ojos, garganta y vías aéreas. No existen datos de seguridad a largo plazo. Este nuevo modo de fumar también causa neumonía lipoidea; se han descrito casos aislados en grandes consumidores, relacionados con el depósito de glicerol en el pulmón.
> ¿Y sobre el cerebro?
La acción sobre el cerebro sólo sería producida por los cigarrillo electrónicos que tienen nicotina en el líquido del contenedor para vapeo. Hay dos ensayos clínicos (Caponneto y Bullen) que demuestran su eficacia para calmar los síntomas del síndrome de abstinencia, pero no permiten establecer conclusiones definitivas, dada la metodología empleada (no tenían brazo “ciego”). Existen estudios observacionales, de menor valor, que evidencian una ayuda para reducir los síntomas de abstinencia. Las autoridades sanitarias Internacionales (FDA americana y EMEA europea) sólo reconocen nicotina, bupropion y vareniclina como los únicos fármacos para tratar la dependencia al tabaco.
> Ventajas del cigarrillo electrónico frente al tabaco normal
El cigarro electrónico no produce alquitranes o monóxido de carbono como el tabaco convencional. Algunos cigarrillos electrónicos no tienen nicotina y, en cambio, introducen sustancias saborizantes de efecto desconocido a largo plazo (algún estudio valora su posible toxicidad). Además, se especula que el uso del cigarrillo electrónico a corto plazo pudiera servir para reducir el uso del tabaco tradicional o, en algunos casos, conseguir el abandono del tabaco.
> Desventajas
El principal inconveniente del cigarrillo electrónico es que no se conocen sus efectos a largo plazo. Sí se conoce el efecto del tabaco convencional: cáncer, cardiopatía isquémica, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), bronquitis crónica, enfisema, etcétera. Algunos expertos consideran que los efectos a largo plazo no pueden ser peores que los ya conocidos y causados por el tabaco tradicional.
> ¿Con qué enfermedades se relaciona el cigarro electrónico?
No se conocen efectos a largo plazo debido, principalmente, a la falta de estudios. Los cigarros electrónicos se introducen en el mercado chino en 2003 y su uso se ha incrementado a nivel mundial desde el año 2010. En los últimos años, las autoridades sanitarias y los profesionales de la salud comienzan a ver su uso como un verdadero problema de salud pública. A corto plazo hay descrito algún caso de neumonía lipoidea.
> ¿Consecuencias para un fumador pasivo de cigarrillos electrónicos?
Se estima que el efecto sea menor que el asociado al cigarrillo convencional. Se han detectado elevaciones de cotinina en la sangre en no vapeadores expuestos al cigarro electrónico. También se ha demostrado la presencia de sustancias volátiles de 2,5 micras de diámetro que pueden depositarse en el pulmón de fumadores pasivos de cigarrillos electrónicos.
> ¿Es igual de adictivo el cigarrillo electrónico que el tradicional?
Si no tienen nicotina, los cigarrillos electrónicos no producen adicción física. El riesgo de engancharse depende de si se usa para sustituir el tabaco, para reducir su consumo o, simplemente, de forma recreativa por parte de personas que nunca han fumado. Pero es importante saber que los cigarrillos electrónicos pueden mantener la adicción psicológica a la nicotina.
La adicción tiene un componente físico, de corta duración, y uno psicológico, más duradero en el tiempo. El cigarrillo electrónico dificulta romper la conducta con el cigarro, dada la similitud con el cigarrillo convencional.
Por el motivo anterior se considera que, aunque ayudaran a reducir la abstinencia física, los cigarrillos electrónicos limitarían el abandono del tabaco. Por eso muchos consumidores cronifican su uso o lo combinan con el cigarro tradicional, dificultando el acceso voluntario a la ayuda farmacológica convencional y con una falsa sensación de seguridad de que sufren menor daño por consumir menos pitillos.
Por último, el efecto sobre futuros fumadores es pernicioso, dado que relajan la prevención sobre la conducta de fumar y perjudican lo conseguido hasta el presente en las campañas antitabaco. El cigarrillo electrónico podría aumentar el consumo de tabaco en jóvenes y “normalizar” el consumo de tabaco.