Para Durán Barba, la mirada puertas adentro es que ya transitaron por campañas donde parecía imposible ganar y lo lograron hacer, y que no deben “angustiarse si nos dicen que perdemos”. El ecuatoriano sostiene que la “gente odia a los políticos” y por eso hay que comunicarse con “sencillez y la verdad”.
Pero la realidad, más allá de las encuestas, también está cruzada por la presencia territorial. La ex Presidente mide bien en muchos puntos del conurbano donde hasta el 2015 aún tenía el control del municipio, lo que implica logística y despliegue. Hoy ya no lo tiene, y las organizaciones sociales están más dispersas que antes. Armar la red de fiscales no sólo necesita de militancia, sino también de efectividades conducentes. ¿Quién aporta el dinero en esas comunas? Los intendentes peronistas que hoy gobiernan sus propios pagos no están muy dispuestos a volcar recursos para todos lados. Es una incógnita más de este comicio. Sobre todo porque hay que afrontar 2 elecciones, de las cuales una de ellas será una gran encuesta provincial.
La misma pregunta podría correr para Cambiemos en territorios no propios, pero la diferencia es contar con el gobierno nacional y provincial a su favor, más allá que por estos tiempos no abundan los gestos generosos de otros tiempos. El financiamiento de la política es otra de las cuestiones a discutir alguna vez de fondo. Todos hablan, pero todos se nutren del mismo mecanismo.
Para Sergio Massa, la problemática no es diferente. Armar una red de fiscales en toda la provincia no es tarea sencilla, sobre todo en aquellos distritos donde no gobierna. Allí apela a los concejales y dirigentes locales que lo vienen acompañando en este tiempo, sobre todo después del 2013.
El conurbano será otra vez el gran escenario de definición. Y una nueva prueba sobre si las estrategias de Peña y Durán Barba volverán a imponerse a la política territorial.