“Éste es mi destino”: Hacia una canasta básica del jubilado
> “Viva la patria aunque yo perezca”,

> “Viva la patria aunque yo perezca”,
> “Se necesitó tanta agua, para apagar tanto fuego”,
> “la muerte es mejor que ser esclavos”,
> “esclavo, traedle un vaso de agua a un hombre libre”,
son frases que probablemente nunca las pronunciaron a quien se las atribuimos y se originaron en lo que llamaría el anecdotario histórico, pueden haberse dicho o no. Pero allí están
Sin embargo no tenemos dudas la que dijo el Sr. Rodolfo Estivill, antes de suicidarse en una oficina pública que se ocupa de administrar los beneficios previsionales: "Éste es mi destino".
Gente que no dudo en calificar de inmoral intentó con grosera desaprensión darle a ese suicidio una perversa y obscena interpretación; y esa gente no merece el perdón humano y debería pudrirse en sus propias miserias humanas. Es mi genuino deseo, no merecen otra cosa.
Pero me interesa, desde una perspectiva humanista, que el Sr. Estivill, médico de profesión haya elegido esa frase como para justificar o hacer comprensible su personalísima decisión.
Esa expresión, quizás inconscientemente elaborada, para mi es simbólica.
Esa frase es representativa de una filosofía de vida, quizás tan extremadamente líquida como desaprensiva en la que “los viejos”, llamados “abuelos”, lo que pretendería ser una hipócrita expresión de cariño, parecerían ser un estorbo social.
Viene a cuento otra hipocresía que es la de loar a la “juventud” o hablar de “la maravillosa juventud” que convirtió al país en un infierno, porque precisamente no supo y no quiso escuchar a los “abuelos”.
Sus aberrantes crímenes hoy son evocados como una muestra de heroicismo y allí está la hija de Armando Lambruschini, el mayor Argentino del Valle Larrabure, yo mismo que me salvé por segundos del atentado en el café Ibérico, esperando nada.
En este caso personal, su presunto responsable fue funcionario público y actual candidato y, además, desmintió su autoría, lo que podría ser cierto, pero el hecho de haber integrado esas formaciones criminales, lo hacen cómplice intelectual que es tanto o más grave que la autoría personal. Espero que la gente al votar lo tenga en cuenta.
El Señor Estivill, al decir “Este es mi destino” nos dejó para resolver y afrontar una cuestión muy grave cuyo tratamiento eludimos que es la cuestión “de los abuelos”.
Los haberes previsionales -en su mayoría del 65% a 70%- están por debajo del salario vital mínimo que se fijó en una suma que le da crédito a esa frase que dice que “se gobierna para los ricos” ya que es insuficiente para cubrir la canasta básica.
La “canasta básica del jubilado” debería agregar el costo del tratamiento médico consecuencia de la edad.
El haber previsional no puede ser inferior a la suma de esa canasta básica y ningún gobierno se ha hecho cargo y exhiben como un gesto de solidaridad los insuficientes incrementos que ni llegan a cubrir la inflación.
Kristina hizo merito de su cinismo cada vez que anunciaba un incremento legal y, en forma simultánea, falsificaba los índices del costo de vida.
Entendamos con sentido humanista y liberal, tal como lo enseñó John Rawls, que las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo tal que a la vez, se espere razonablemente que sean ventajosas para todos y en este caso es un principio de justicia que el haber previsional mínimo sea suficiente para cubrir “la canasta básica del jubilado”. Es un modo de hacer ecuánime las naturales desventajas humanas.
El Sr. Estivill, era médico y conocía por su ciencia, como toda persona se va deteriorando por el avance de la edad y las posibles consecuencias, de esta inexorable ley de la vida.
“Ese es mi destino” quizás quiso decir que en nuestra sociedad todo lo relacionado “con los abuelos” está mal sin culpar a nadie, es un hecho.
Los geriátricos son depósitos insalubres de personas, salvo lo que son para gente de buenos ingresos, tal como lo era Estivill; el PAMI parecería que intentara hacerle pagar los pecados de sus pésimas administraciones a quienes debe beneficiar y que son sus víctimas.
Quizás el producido por los bonos a 100 años debió destinarse para sanear el PAMI. Otra muestra de insensibilidad del gobierno.
Los servicios hospitalarios para los jubilados son deprimentes. ¿Su reconstrucción no debería ser una prioridad?
(De paso: El Hospital de Clínicas en una verdadera vergüenza).
Por último los “CEOs” de historieta de este gobierno, uno de los cuales no pudo ser presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, y otro siendo titular de contratos de futuros negoció una baja de su precio, pero no su obvia nulidad, desprecian las opiniones de los “abuelos” solo por su edad.
Esta es mi interpretación de “éste es mi destino”, tendría que haber dicho “Éste es nuestro destino”.
“Los abuelos” tenemos destino de geriátrico. Es el resultado natural de la tragedia argentina.
Señor Estivill, le pido perdón. Alguna culpa tengo.