1. Te dan un presupuesto que no cumplen
En un taller con buenos equipos y técnicos sabrán darte un presupuesto aproximado desde el principio, tanto del costo de la revisión como de las piezas necesarias de cambiar y de la mano de obra. Si existe duda en cuanto a una falla y el costo que ésta pueda generar, te lo dirán desde el principio.
Si el presupuesto final no es el acordado por un desperfecto que no sabías que tenía, es lógico dudar. Si sucede una vez puede ser simplemente un imprevisto. Pero de repetirse, lo mejor es ser desconfiados y preguntar todo lo que te genere sospechas.
2. El vehículo está más tiempo en el taller de lo acordado
Desde un principio los mecánicos saben el tiempo promedio que se tomarán en el arreglo de las fallas de cada auto de sus clientes. Así que cuando llevamos el vehículo, lo normal es que ellos nos indiquen una fecha de salida. O si tienen dudas, que queden en confirmar o pidan que consultemos por teléfono. Si pasan los días sin novedades, es posible que no estén trabajando en la falla del auto o que finalmente le dediquen poco tiempo para entregarlo rápido, dejando de verificarlo con la atención debida. Aparecerse alguna vez por el taller para preguntar avances es una táctica útil para que sepan que estamos atentos y prioricen nuestro trabajo.
3. Aumenta la frecuencia de entrada de tu vehículo al taller
Si comenzamos a detectar que nuestro auto cada vez se hace más dependiente del mecánico, definitivamente algo falla en el taller. Las causas podrían ser variadas: puede ocurrir que las piezas que se montan son usadas, o que los mecánicos no están dando con la falla real o bien que no están dedicando el tiempo que se necesita para repararlo. Ante la duda es importante pedir una segunda opinión a otro profesional. A veces requiere un esfuerzo extra encontrar a alguien nuevo, pero eso nos puede salvar de posibles estafas y ahorrarnos mucho dinero.
4. Cambia piezas que no revisa
El cambio de una pieza o repuesto de un auto es delicado y costoso también; si el mecánico insiste en cambiar piezas que aún no ve o te insiste en cambiar partes buenas de medio uso, hay que desconfiar de él. En el ambiente de los talleres se encuentran personas que pagan bien por piezas usadas que son difíciles de encontrar y que nuevas valen mucho.
Si te ha sucedido alguna de estas situaciones, comenzá a desconfiar de tu mecánico y averiguá en otros talleres para tener una segunda opinión y comparar presupuestos.