Para ello se observaron a 2.888 participantes de 45 años o más para determinar el desarrollo de un ACV y 1.484 participantes de 60 años de edad o más para determinar el desarrollo de demencia durante 10 años.
Los investigadores indicaron que las patologías preexistentes como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la presión arterial alta no explican por completo sus descubrimientos.
Las personas que consumían soda dietética de manera más habitual también eran más propensas a ser diabéticas, lo que se cree que aumenta el riesgo de demencia. De todas formas, después de excluir a los diabéticos del estudio, el consumo de soda dietética estaba todavía vinculado con riesgo de demencia.
“Recomendamos que la gente beba agua de manera regular en lugar de bebidas azucaradas o endulzadas artificialmente”, recomendó Pase.
"En nuestro estudio, el 3% de las personas tuvieron un nuevo derrame cerebral y el 5% desarrolló demencia, por lo que todavía estamos hablando de un pequeño número de personas que los padecen", afirmó.
Sin embargo, la American Beverage Association (ABA), que representa a fabricantes de gaseosas como Pepsi y Coca-Cola indicó: "Los edulcorantes bajos en calorías han sido probados seguros por las autoridades gubernamentales de seguridad en todo el mundo, así como cientos de estudios científicos y no hay nada en esta investigación que contrarreste este hecho bien establecido. La Organización Mundial de la Salud, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y otros han revisado ampliamente los edulcorantes bajos en calorías y todos han llegado a la misma conclusión: son seguros para el consumo".
Pero este reciente estudio no es el único en manifestarse en contra de las bebidas dietéticas y sus problemas para la salud. La investigación de PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), con la participación de la Universidad Rovira i Virgili (Italia) en 2016 indicó que el consumo frecuente de las bebidas con alto contenido de azúcar o edulcorante aumenta en un 9% el riesgo de sufrir hipertensión y de presentar niveles bajos de colesterol bueno.
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Además, el estudio "Artificially Sweetened Beverages and the Response to the Global Obesity Crisis" ("Las bebidas endulzadas artificialmente y la respuesta a la crisis global de obesidad"), de varias universidades de Brasil, el Reino Unido y los Estados Unidos y publicado en 2017 concluyó: "Lejos de ayudar a solucionar la crisis global de obesidad, las bebidas dietéticas tienen características de composición (baja densidad nutricional y aditivos), patrones de consumo (potencial promoción de una preferencia por los sabores dulces) e impacto ambiental (abuso de recursos naturales, polución, ecotoxicidad) que las hacen un factor potencial de riesgo para enfermedades crónicas de alta incidencia".
"La falta de evidencia para apoyar el papel de las bebidas dietéticas en prevenir el aumento de peso y la falta de estudio sobre otros efectos que pueden tener sobre la salud fortalecen la posición de que no se las debería promover como parte de una dieta saludable", explicó.