Jose Luis Espert explica: “Las cuentas fiscales argentinas están casi en permanente déficit desde hace casi sesenta años, a pesar de que la recaudación impositiva paso del 15/18% en los años 60 al 33% del PBI en la actualidad…El principal problema es el nivel alucinante del gasto”. A ello debemos agregar el desmesurado nivel de la presión fiscal que según algunos superaría el 55%.
Este nivel de gasto o malgasto es la causa del déficit fiscal que superando el 3% suele ser incontrolable, aquí supera el 7% o un poco más que financiado con emisión o créditos externos en monedas duras, termina en inflaciones y default dignas de Guinness porque además las celebramos. Enrique Szewach dijo que desde 1950 la inflación acumula 16 cifras. (Sic)
Pensar que con las tasas de interés únicamente se puede controlar la inflación y (¿el déficit fiscal?) es vivir en un permanente 28/12.
Pero lo más grave es que el descomunal nivel del gasto público, convierten en inviables muchas actividades comerciales e industriales privadas lo que explica los cierres de negocios y pymes y a su vez la dificultad para impulsar el consumo ya que el nivel del salario real sigue siendo erosionado por la inflación y baja el consumo.
Si a ello agregamos que, una parte del consumo, se desvía hacia los países limítrofes, vemos que tal como dice Broda, el gobierno carece no ya de un plan alternativo, sino de uno principal.
Con la soberbia propia que caracteriza a muchos funcionarios y legisladores del gobierno, el senador Federico Pinedo le quitó entidad a las críticas que se hacen, incluso desde el palco o la tribuna e implícitamente a los que somos partidarios a la fuerza, por cierto críticos, de este gobierno.
Es casi gracioso escucharlos diciendo que trabajan en los hechos concretos y se meten en los problemas, porque la realidad muestra otra cosa, no tienen la menor idea de lo que ocurre, salvo excepciones como la de Maria Eugenia Vidal.
Económicamente el gobierno está mal. Tiene la suerte que todavía existe un 20%/25% de kirchnerismo, que obra como una suerte de agente alucinador por sus torpezas, agravios e intentos desestabilizadores.
El #1A fue esencialmente una reacción de lo que Ignacio Zuleta llama el “partido del ballotage”, que ahora es una mayoría más que antiperonista, antikristinista”.
Poco importa el resultado de las próximas elecciones porque seguramente los “ganadores” no superarán un 35% de los votos, pero lo que debe tener en cuenta Mauricio Macri es que en noviembre de 2015 ganó prometiendo asumir la responsabilidad de iniciar un proceso de cambio y así como una vez Marcelo Sanchez Sorondo habló de la “revolución pendiente”, hoy debemos decir “el cambio sigue pendiente”, porque una vez más, entre otras cosas, tenemos dólar barato y peso caro.
Sería muy triste que el gobierno naufrague en el marco de sus buenas intenciones de las que no tengo duda, pero si bien no creo en el infierno, no dudo que existe…