Algo ha cambiado en la F1 en la temporada 2017, aparentemente.
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Sebastian Vettel comenzó ganando
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Esto fue muy interesante, para quitarle monotonía a una categoría que tiene nuevo patrón: el conglomerado multimedia Liberty Media, que con US$ 8.000 millones se apropió de la Fórmula 1, despidió a Bernie Ecclestone, designó como al vicepresidente ejecutivo de 20th Century Fox, Chasey Carey; quien nombró a 2 directores generales: el exdirector técnico de Ferrari, Ross Brawn, que se ocupa de lo deportivo, y un exjecutivo de ESPN, Sean Bratches, al frente de lo comercial.
Liberty Media también informó que la Liberty Media Group ahora será Formula One Group.
Actualmente 520 millones de espectadores siguen la competición, pero Liberty Media quiere enfocarse en los millennial, una generación que ha dado la espalda a la F1 en los últimos tiempos. Esos jóvenes más asiduos a las videoconsolas y a los eSports que a sentarse delante de las pantallas de televisión para disfrutar de las carreras de Fórmula 1.
Para lograrlo han decidido convertir los coches de F1 en lo más parecido a los que pilotan los jóvenes en sus simuladores de última generación. Y lo han hecho liberando todas las limitaciones existentes.
Los vehículos de 2017 son los más rápidos de los últimos 67 años. Ferrari, Mercedes, Renault y hasta Honda no están sujetos a ninguna limitación a la hora de desarrollar sus nuevos motores. Bólidos de líneas agresivas y costes desorbitados pilotados por millonarios que ponen en juego su vida en cada carrera. Monoplazas más amplios y pesados (el mínimo aumenta 20 kilos), con alerones y neumáticos más anchos, para aumentar la carga aerodinámica, lo que les permitirá rodar de cuatro a cinco segundos más rápidos por vuelta que el año pasado.
La parrilla se ha reducido a 10 escuderías, por lo que solo hay 20 asientos disponibles. Mercedes y Hamilton son el enemigo a batir, y Ferrari con Vettel comenzó a hacerlo.