La construcción terminó a fines de 2016. Una instalación moderna que, en todo el primer piso cuenta con lugar para boleterías, oficinas y locales comerciales. Tiene 48 dársenas más un sector con paradas para 15 líneas de colectivos, 400 lugares para estacionar y según el Gobierno porteño, está planeado extender la línea E de subte para facilitar el acceso.
Además, la terminal está al lado de las autopistas Cámpora, Dellepiane y 25 de Mayo, lo que agilizaría el ingreso y salida para no afectar el tránsito a nivel de calle. Sin embargo, si bien el Gobierno nacional ya autorizó la mudanza de las empresas que quieran instalarse, por Dellepiane parece que por el momento no habrá mucha empresas interesadas en participar de esta millonaria terminal.
"Durante tres años nunca nos recibieron. Ahora la inauguraron pero como una formalidad, con dos o tres empresas. Pero nosotros no tenemos ningún apuro a que funcione porque no hay demanda de pasajeros en la zona", aseguraron desde CELADI y agregaron que "al ser un operador privado, tiene que garantizar que haya buenos precios de estacionamiento, el consumo del pasajero y el 'toque de dársena' que es el uso de la terminal".
"Es una iniciativa privada (Otero), que armó una megaterminal pero va en contra de la tendencia del futuro, que es comprar pasajes vía internet o por teléfono. La empresa puede poner 500 boleterías, pero van a generar costos descomunales que después van a terminar pagando las empresas por lo que en el sector se llama 'toque de dársena'. Hay un problema estructural muy profundo y a nosotros nunca nos consultaron nada", agregaron desde la cámara.
También aseguraron que "primero hay que garantizar el acceso a los pasajeros. Es una zona bastante insegura y sólo se ha modificado un puñado de líneas de colectivo, tienen que llegar más. También la promesa de que llegue el subte a la zona, que según nos dicen desde el Gobierno porteño, es algo que no se va a concretar por lo menos en 10 años. Además, cerca está el polo logístico de camiones por lo que hemos pedido un estudio de impacto de movimiento en la zona, porque podría volverse intransitable".
Otro problema que denuncian desde el sector es la falta de accesibilidad. "Cerca está el Metrobús de 25 de mayo, obra en la cual participamos y por la que el pasajero gana 40 minutos de viaje. Sin embargo, para usar la nueva terminal, no hay accesos. Para llegar, el usuario perdería más de una hora de viaje y podrían pagar dos peajes", señalaron.
Pero además de los problemas operativos, muchas empresas del sector tienen una mala relación con Néstor Otero, el dueño de Dellepiane, quien también es concesionario de Retiro y de varias terminales del interior, como las de Mar del Plata y Santiago del Estero. Sin embargo, Otero dejaría de concesionar la terminal de Retiro por decisión del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.
Tal como informó Urgente24, a través de un llamado a licitación a cargo de Transporte, el Ejecutivo Nacional buscará un nuevo concesionario para la terminal de ómnibus de media y larga distancia en Retiro; y así dejar atrás a la empresa del polémico Otero, imputado por pagar sobornos al ex secretario de Transporte kirchnerista Ricardo Jaime.
Jaime confesó haber recibido coimas por parte de Néstor Otero, a cargo de TEBA, acusado de irregularidades en los convenios de concesión y de haber sido quien pagó los alquileres de dos departamentos de lujo en avenida Del Libertador y la calle Cerrito a Jaime. A cambio, Otero recibió una prórroga de la operación de la terminal por 10 años y una reducción del canon que debía abonarle al Estado, de $400.000 a $100.000 mensuales. Por aquella renegociación fueron procesados Jaime y Otero por el juez federal Sebastián Ramos. El procesamiento es por el delito de negociaciones incompatibles con la función pública.