La Comisión había recomendado crear un tribunal para juzgar a los obispos negligentes y en junio de 205 el Papa había dado su conformiddad, pero "hasta el momento —según NCR— la Congregación para la Doctrina de la Fe ha encontrado problemas legales no especificados, por lo que nunca fue instituido".
El prefecto de la Congregación es el cardenal aleman Gerhard Ludwig Müller, también presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica.
Benedicto XVI lo designó prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el papa Francisco lo hizo cardenal en 2014.
Sin embargo, Müller ha enfrentado al Papa: en el marco preparatorio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos, conocida como Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia, él publicó en octubre de 2013 en L'Osservatore Romano un artículo titulado "La Fuerza de la Gracia" sobre la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio, intentando cancelar el debate sobre divorcios y concesiones a los divorciados católicos vueltos a casar.
Müller fue enfrentado por el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga y miembro del Consejo de Cardenales, quien señaló: "el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe no puede acabar con la discusión".
Antes del sínodo, Müller apareció como uno de los 5 cardenales coautores del libro titulado "Remaining in the Truth of Christ: Marriage and Communion in the Catholic Church" (Permaneciendo en la verdad de Cristo: el matrimonio y la comunión en la Iglesia católica), que consideró imposible la comunión sacramental de los católicos divorciados con nueva unión.
El libro, publicado a las puertas de la celebración del sínodo, fue considerado una actitud provocativa, opositora a la "postura aperturista" del papa Francisco y del cardenal Walter Kasper.
Es decir que Müller lidera una corriente conservadora opositora a Francisco, augurándose un pronto final a su liderazgo en la Congregación, teniendo en cuenta cómo el Papa ha ido encargándose de quienes lo cuestionan.
Entrevista
En la carta que difundió desde su cuenta de Twitter, Marie Collins explicó: "Desde que comenzó el trabajo de la Comisión en marzo de 2014 me quedé impresionada por la dedicación de mis colegas y por los deseos sinceros de Papa Francisco de ofrecer una asistencia a la cuestión de los abusos sexuales del clero. Creo que la constitución de una Comisión, la propuesta de que participaran expertos externos para que la aconsejaran sobre lo que era necesario para dar mayor seguridad a los menores fueron sinceras. Sin embargo, a pesar de que el Santo Padre hubiera aprobado todas las recomendaciones que hizo la Comisión, hubo frenos constantemente. Esto sucedió debido a la resistencia por parte de algunos miembros de la Curia vaticana al trabajo de la Comisión. La falta de cooperación, en particular por parte del Dicasterio más estrechamente involucrado en el tratamiento de los casos de abuso, fue vergonzosa".
Ella explicó: "Siento no tener otra posibilidad que renunciar para mantener mi integridad".
El Papa aceptó su renuncia expresando "profundo aprecio" por su obra a favor de las víctimas.
Con la renuncia de Collins, la Comisión cuenta con 16 miembros, pues hace 1 año ingresó el inglés Peter Saunders, también víctima de un sacerdote pederasta.
Saunderes fue quien cuestionó en junio de 2015 al cardenal australiano George Pell, prefecto de la Secretaría para la Economía y miembro del 'C9' (el equipo que asesora al Papa), en la versión australiana del programa 60 Minutes.
Marie Collins fue entrevistada por el vaticanista o vaticanólogo Andrea Tornielli, para el suplemento Vatican Insider, del diario La Stampa:
-Usted se refirió a resistencias internas. ¿Cree que la Curia se esté resistiendo a las nuevas normas en contra del terrible fenómeno de los abusos de menores?
-No, no creo que haya resistencias a las normas o a acciones específicas en contra de la pederastia. Se trata más bien de la sensación de que el trabajo de nuestra comisión es considerado por algunos como una interferencia. No sé si esto forma parte de las resistencias contra el Papa. Encontré más bien un reluctancia general a la colaboración.
-Pero, por lo menos usted se refirió a un caso específico, sosteniendo que había sido la gota que derramó el vaso: la falta de compromiso por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe a responder a todas las cartas de las víctimas...
-No quiero nombrar dicasterios. Pero sí, este es un caso específico. Si eres una víctima, un sobreviviente y escribes para contar tu historia pidiendo ayuda y justicia, y ves que no te responden, te hieren nuevamente. Cuesta comprender esto. -Sin embargo tanto Benedicto XVI como Francisco se han reunido con algunas víctimas, las han escuchado, las han recibido. -Francisco dijo que sí a nuestra recomendación. Pedíamos que se respondiera directa e individualmente a cada una de las víctimas. El Papa estaba de acuerdo, sin embargo algunos no quisieron seguir esta indicación. -¿Cuál sería la razón? -Tienen procedimientos internos para ocuparse de la correspondencia, y este procedimiento no prevé responder directamente a las víctimas, una tarea que le toca a los obispos locales. -¿Cómo reaccionó al enterarse de esta noticia? -No pude soportar esta actitud para con las víctimas. Me parecía una falta de respeto y no puedo quedarme, la gente debe saber que hay personas que crean estas dificultades. -¿Le parece un paso atrás en relación con las decisiones que se han tomado para combatir este odioso crimen? -No, el trabajo sigue adelante. Quisiera que fuera más rápido, que se hiciera más. Pero la lucha contra la pederastia sigue aunque haya personas que se resistan a nuestras indicaciones, esto no significa que la pederastia no sea combatida. El cardenal O’Malley fue nombrado como uno de los miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe, espero que pueda cambiar algo y seguir adelante. -¿Usted seguirá colaborando con la Santa Sede? -Lo que me impulsó a renunciar fueron ciertas resistencias por parte de algunos curiales, pero sí, yo seguiré involucrada en las iniciativas educativas del Vaticano, porque a pesar de las resistencias he visto a muchas personas en la Curia que están verdaderamente dispuestas a escuchar, que están comprometidas para cambiar y proteger cada vez mejor a los niños. El balance, en conjunto, es positivo. No hay solo señales negativas. Recuerdo, por ejemplo, los grandes pasos que se han dado en la formación de los seminaristas, el trabajo de la Congregación para el Clero ha sido excelente. Son también importantes los cursos de formación en la Universidad Gregoriana. Entonces, el compomiso sigue, la “tolerancia cero” con quienes abusen de menores no está en discusión.-¿Cuál es el balance de la lucha contra el fenómeno de estos años? -En muchos países ha habido grandes avances, otros están un poco retrasados, y entre ellos está Italia. Puede haber normas más eficaces, pueden existir las mejores tutelas y protecciones para los niños, pero si no se cambia la mentalidad de las personas, lo demás no es suficiente. Y para cambiar la mentalidad se requiere tiempo.