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Entre Guatemala y Guatepeor en Siria

El Presidente de USA, Donald Trump, le dio al Pentágono hasta fin de este mes para analizar la situación del Estado Islámico y elaborar propuestas que aceleren su derrota. Es muy probable que las opciones que el Pentágono ideó le sean presentadas a Trump en los primeros días de la semana que viene. El jefe del Estado Mayor Conjunto de USA, Joseph Dunford, dijo el jueves 23/02 que el plan ideado mirará más allá de Siria e Irak e incluirá la amenaza de los yihadistas alrededor del mundo, según reportó la agencia de noticias Reuters.

 

"Esto no es sobre Siria e Irak. Se trata de una amenaza tras-regional", dijo el jefe del Estado Mayor Conjunto de USA, Joseph Dunford, en un evento de un think-tank en Washington, haciendo referencia también a grupos yihadistas como Al Qaeda. "Así que, cuando vayamos al Presidente con opciones, será en el contexto de la amenaza tras-regional", dijo Dunford y agregó números: el ejército estadounidense estima que el Estado Islámico ha reclutado a 45.000 extranjeros de más de 100 países alrededor del mundo.

"Nuestro plan, para tener éxito, necesita en primer lugar cortar el tejido que conecta a los grupos regionales que ahora forman una amenaza tras-regional."

Según CNN, el departamento de Defensa de USA podría recomendar el envío de tropas de combate regulares a Siria para pelear contra el Estado Islámico -algo que el expresidente Barack Obama se negó a hacer-. Pero, ¿es confiable el rumor de CNN? 

De acuerdo al analista Jon B. Alterman, USA no puede más pelear a medias en Siria: o se involucra de lleno, arriesgándose a un enfrentamiento con Rusia, recupera su influencia fuerte en Medio Oriente y participa del moldeamiento del futuro sirio, o se retira completamente, abandona Siria, asumiendo que Bashar al-Assad y Rusia continuarán dominando el país como lo consideren. Ninguna de las 2 opciones es buena, advierte Alterman. Pero esas son las decisiones que le toca la mayoría de las veces a los políticos hacer: entre lo malo y lo peor.


Hasta el momento, solo pequeños equipos compuestos principalmente de fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses han estado en Siria, proveyendo entrenamiento y asistencia a grupos opositores anti-ISIS peleando en el terreno. Las unidades convencionales, mientras tanto, operan en números más grandes y requerirían una operación de back-up de seguridad -tanto aérea como terrestre- mucho mayor.

"Es posible que veas fuerzas convencionales terrestres entrar en Siria durante un período de tiempo", dijo un oficial de defensa a CNN. Pero dicha fuente enfatizó que si bien es una opción, la decisión última está en Donald Trump.

En relación a cuál sería la misión exacta de estas tropas, no está claro, pero "un objetivo de su presencia sería ayudar a reasegurarle a Turquía que las fuerzas kurdas no son una amenaza a los intereses de Ankara. Es posible que algunas tropas serían desplegadas primero en Kuwait y luego entrarían en Siria", escribió Barbara Starr, corresponsal del Pentágono de la CNN. Si la idea es puesta en marcha, significará una ruptura fundamental con la política que Barack Obama ha mantenido con respecto al conflicto en Siria.

"También bajo discusión está la incrementada cooperación con los rusos y armar a los grupos kurdos en el norte de Siria apoyados por USA -corriendo el riesgo de enfadar a Turquía", explica Starr.

Mientras tanto, Irak lucha por recuperar Mosul

Mientras el Pentágono prepara las recomendaciones para Trump, las tropas iraquíes -que recuperaron la parte este de Mosul en enero- están librando una dura batalla para erradicar al ISIS también de la parte oeste de la ciudad. Respaldadas por Estados Unidos, las fuerzas de seguridad iraquíes recuperaron el viernes 24/2 el aeropuerto de Mosul y la base militar Ghozlani. La caída de Mosul -ciudad bajo el control de ISIS desde hace 3 años- podría significar el fin del Estado Islámico en Irak.

"El ataque está teniendo lugar en el medio de preocupaciones sobre las condiciones de cientos de miles de civiles atrapados en la parte oeste de la ciudad. El alimento, el agua y el combustible de cocina han sido reportados como en escasez, y los residentes han descrito un hostigamiento creciente de los combatientes del Estado Islámico preparándose para el ataque", escribieron Rukmini Callimachi y Falih Has, en el diario The New York Times.

"El impulso general para liberar a Mosul, una vez la segunda mayor ciudad de Irak, comenzó en octubre, con tropas locales empujando desde el este hacia la mitad este de la ciudad, la más grande geográficamente pero la menos poblada. A fines de enero, alcanzaron las orillas del río Tigris, que corta Mosul en 2, y declararon la sección este de la ciudad liberada", escribieron los autores en el NYT.

La recaptura de Mosul de manos del Estado Islámico podría ser la primera "victoria" de Trump en la lucha contra el Isis -pero sería una victoria que le cayó del cielo, pues fue realmente la administración anterior la que tomó las decisiones que derivaron en lo que sería una derrota mayor para el grupo terrorista en Irak.

No hay "zonas seguras" en Siria sin botas sobre el terreno

Pero Siria es harina de otro costal. Trump ha dicho que quiere "zonas seguras" en Siria. La única manera de conseguir esto, advierte Fred Hof de Foreign Policy, es apoyando las botas sobre el terreno.

"No hay manera de proteger vidas inocentes sin poner ejércitos profesionales en la lucha", explica Hof.

"La primera cosa que el nuevo Presidente debería saber es que una zona segura debe implicar una robusta protección tanto por fuerzas aéreas como terrestres. Esto es lo que las diferencia de una zona con riesgo de muerte. Durante los casi 6 años de conflicto en Siria, ha habido muchos llamados a hacer zonas de no-sobrevuelo. Pero han cuidadosamente evitado discutir quién defendería la zona en la el suelo, como si los civiles pudiesen ser protegidos desde unos 30.000 pies de altura. En efecto, la cuestión de la protección terrestre actuó como un inhibidor de la conversación en discusiones sobre cómo proteger a los civiles sirios de un régimen homicida", explica Hof.

El Estado Islámico ocupa actualmente áreas del centro y el este de Siria; parte del valle del río Éufrates, el norte de Alepo -a donde soldados turcos y las fuerzas rebeldes del Ejército Sirio Libre están encerrando al Estado Isámico en la ciudad (capturada por ellos) de al-Bab-, y la provincia noroeste de Idlib -a donde Jabhat Fatah al-Sham, de Al Qaeda, todavía es una importante fuerza-.

La fuerza que hoy está peleando contra el Estado Islámico en el terreno es la fuerza kurda YPG -el brazo sirio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, designado por USA como una organización terrorista-. "El YPG y algunos auxiliares árabes, bajo el nombre de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), tienen programado entrar en la capital del Estado Islámico en Rakka, una ciudad árabe", explica Hof.

Una coalición terrestre liderada por USA

"Pelear en áreas urbanas no es, de todos modos, un trabajo para combatientes con poco entrenamiento. Requiere las habilidades especializadas que son la tarjeta de presentación de las milicias del primer mundo - habilidades que minimizan las muertes tanto para la fuerza ingresante como para la población civil", agrega Hof. El autor de la nota de Foreign Policy apoya una coalición terrestre profesional liderada por USA, que incluiría también a países como Turquía, Jordania, Francia, Arabia Saudita, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos.

"Los últimos 3 en la lista ya han ofrecido voluntariamente fuerzas para luchar contra Isis; recrutar a los demás requeriría diplomacia dura", explica Hof. Si Isis es la amenaza tan peligrosa que la administración Trump dice que es, se pregunta el autor, ¿por qué dejar el asunto en manos de milicias sin entrenamiento profesional? Por otro lado, dice Hof, si se llevara a cabo este plan, debe haber una idea de qué hacer el día después de derrotar a Isis. Las fuerzas que combatan al Estado Islámico deben prepararse por un plan sostenido de protección terrestre y aérea en las áreas liberadas que durará un tiempo. Además, Hof dice que no se debería dejar entrar a las fuerzas de Assad en la lucha contra el Isis.

"Permitir a un régimen sanguinariamente corrupto reemplazar al Isis simplemente prepararía el escenario para el resurgimiento del grupo yihadista, lo que eventualmente llevará a una estampida de civiles sirios huyendo a Turquía e Irak."

Por supuesto no hay que olvidar que detrás del Bashar al-Assad, está Rusia, por lo que puesto en marcha, este plan significaría un conflicto abierto entre Rusia y USA.

Rusia en Siria: el que menos invierte y el que más se llevará

"Si ranqueas las entradas y salidas de países involucrados en el conflicto en Siria en este momento, terminas con algunos números interesantes. Turquía e Irán están haciendo grandes inversiones en dinero y vidas, y tienen un impacto mayor en el curso del conflicto. Algunos estados árabes del Golfo que apoyan a grupos rebeldes en Siria están haciendo una pequeña inversión y creen que obtienen un pequeño beneficio de atormentar a Irán", escribió Jon B. Alterman, del Centro de Estudios Internacionales de Washington, en el portal de la institución.

"Más de los 65 aliados de USA que son parte de la alardeada coalición liderada por USA (incluidos muchos estados del Golfo Árabe) están también haciendo una pequeña inversión, y obtienen un beneficio limitado, principalmente de apoyar a los Estados Unidos. USA mismo ha invertido millones de dólares en el problema sirio, pero se mantiene en los márgenes de la resolución del conflicto. Rusia ha puesto mucho menos en la pelea, y tiene una influencia impresionante en su desenlace", argumenta Alterman.

Alterman: "USA debe ir por todo o irse a casa en Siria"

Para Alterman, no solo que el rendimiento de las inversiones es desproporcionado entre Rusia y USA en Siria -lo que sería lo suficientemente malo para USA-, sino que hay un problema adicional: lo que Estados Unidos consideraría "ganar" en Siria, no es una victoria para ellos en asboluto.

"De hecho -dice Alterman-, empujar al Estado Islámico fuera de Rakka no hace mucho por el futuro de Siria, y es el comienzo de problemas más serios para los intereses estadounidenses, no su fin. USA necesita tomar una decisión en Siria: necesita ir por todo o irse a casa", aconseja Alterman.

Durante su administración, Obama decidió que no intervendría en influenciar el desenlace del levantamiento sirio. Si bien declaraba oficialmente "Assad debe dejar el poder", no hubo mucho que USA estuviese dispuesto a invertir para que esto se concretara.

"Millones de dólares en asistencia a los refugiados y un apoyo caro pero inefectivo a grupos rebeldes seleccionados, construyó poca capacidad de influencia a través de los años", explica Alterman.

Hoy USA lleva a cabo ataques de precisión contra Isis, que tienen como efecto el apoyo al régimen de Assad sin proveer mucha influencia en las términos de un acuerdo político en Siria. Por otro lado, la asistencia militar de USA a las fuerzas kurdas que luchan contra Isis, lo coloca en contra de Turquía, un aliado de la OTAN cada vez más escéptico.

"La diplomacia está en gran parte siendo llevada a cabo por Rusia, Irán, Turquía y el Gobierno sirio, sin participación estadounidense. Como un ex secretario de Defensa de USA le dijo a un grupo privado en Washington hace unas semanas, 'Estados Unidos ha estado en el banco de atrás durante tanto tiempo en Siria, que es difícil imaginar cómo podemos conseguir un asiento en la mesa'", recalca Alterman.

¿Qué quiere decir derrotar al Estado Islámico?

El jugador clave hoy en Siria es Rusia -país con el que Trump hasta el momento no ha mostrado intenciones de enemistarse, bien por el contrario-. Alterman destaca que la inversión de Rusia allí, sin embargo, es mínima: entre 3.000 y 5.000 tropas, un par de docenas de aviones y helicopteros y punto. Según analistas, los esfuerzos le están costando a Rusia una fracción que lo que le cuestan a USA los suyos en Siria.

"Casi sin municiones de precisión guiada y una aparente indiferencia con respecto a las víctimas civiles, Rusia está tomando un enfoque de fuerza bruta para inclinar el balance militar en Siria en favor de las fuerzas gubernamentales", explica Alterman.

El objetivo político de Rusia en Siria es mantener de pie al régimen de Assad. Ese objetivo está casi cumplido luego de que cayeran grandes porciones rebeldes de Alepo. USA, en contraste, ha abandonado sus esfuerzos por tener influencia en la política sria, y está en cambio focalizado en derrotar a Isis.

El único problema, ¿qué quiere decir derrotar el Estado Islámico, teniendo en cuenta que no se trata de un ejército convencional peleando desde una posición fija, sino una combinación entre guerrilla que se mezcla entre la población civil con red terrorista global que ha enviado más de 1.000 combatientes a Occidente? Se puede hablar de echar a Isis de Mosul o Raqqa, pero vencerlo es otra cosa, dice Alterman. El Estado Islámico puede ser más mortífero para Occidente cuando esté dispersado a través de Siria y hacia Occidente, que ahora que todavía está oculto en ciudades sitiadas.

"Esta no es una guerra que USA pueda ya pelear a medias"

Así, aun cumplido el objetivo de Trump de derrotar a Isis "rápido", la violencia en Siria probablemente continúe incrementándose, no bajará. Alterman cree que la creación de zonas seguras no funcionará porque la composición del alto número de tropas que requeriría, probablemente desatará las rivalidades regionales, y podría hasta despertar un fenómeno de simpatía hacia los extremistas, además de no hacer nada por moldear el futuro de Siria.

"De hecho, la decisión que enfrenta Trump es realmente entre dos desenlaces indeseables. Una es abandonar Siria a manos de Assad y sus aliados, trabajando por acordonar el conflicto de manera más completa de lo que se ha hecho. El costo humano será inmenso, algunos radicales se deslizarán para atacar objetivos occidentales y gran parte del conflicto se extinguirá solo. La otra opción es encontrar una manera de aumentar la influencia de USA en Siria, presuntamente a través del incremento de la actividad militar para amenazar no solo a Isis, sino también a aquellos que cometen atrocidades contra las poblaciones civiles. Hacerlo requeriría un esfuerzo militar mayor y comprometería a USA a un rol diplomático más importante en el país. Acarrearía el riesgo de un conflicto con Rusia, pero le daría a USA una voz en el futuro de Siria y aumentaría la influencia de USA en el Medio Oriente", explica Alterman.

Esto revertiría el esfuerzo de Barack Obama por retirarse de los focos de la región, o al menos bajar la influencia de USA en ellos. Concluye Alterman: "Esta no es ya una guerra que USA puede pelear a medias. Ninguna opción es buena, pero USA debe elegir una."

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