"La obra pública va despacio, pero cada día hay un poco más de licitaciones y se están reactivando. No todas, pero se están reactivando. El Gobierno quiere hacer todo muy prolijo, y eso lleva tiempo", intenta insuflar optimismo el titular de CAC.
Desde diciembre la obra pública está frenada por las auditorías que impulsó la gestión de Mauricio Macri. Varios analistas creyeron que el decreto 691, de fines de mayo, sobre la redeterminación periódica de precios de contratos para obras públicas, en el Ministerio del Interior, iba a ser el puntapié inicial.
Pero hasta junio la obra pública no mostraba una recuperación significativa. Por caso, el asfalto, principal insumo para los trabajos de vialidad, reflejó una caída del 27% en junio con respecto al mismo mes del año pasado, según el INdEC.
"Los metros cuadrados autorizados crecen, las ventas de los inmuebles también y el tipo de cambio está estable. Nos acercamos a un piso de estabilización, aunque es probable que veamos algunas caídas más, pero más graduales. Ya hay brotes verdes", afirmó Polo.
Expectativas moderadas
En la encuesta de expectativas que realiza el INdEC, un 60,9% de las empresas que construye obras privadas cree que el nivel de actividad del sector no cambiará, mientras que 21,7% estimó que aumentará y 17,4% ve una baja.
Los que ven una suba del nivel de actividad en el 3er. trimestre la atribuyeron a los nuevos planes de obras públicas (25%), al reinicio de esas obras (25%), a la estabilidad de precios (18,3%) y al crecimiento de la actividad económica (13,3%).
Las prioridades son más básicas que las que movilizaron en la ciudad fabril canadiense a más de 200 ejecutivos líderes de compañías del sector de ingeniería y construcción e importantes responsables de proyectos del sector. Se fustigaron porque la industria no utiliza las tecnologías de punta para afrontar los nuevos desafíos y las complejidades del negocio.
La encuesta abarca empresas privadas y reparticiones gubernamentales, con responsables de proyectos de diversas industrias, incluso recursos naturales y de energía, tecnología y salud.
Apenas 8% de las compañías de los ejecutivos líderes que participaron en la encuesta está catalogado como “visionario en tecnología de avanzada”, mientras que el 64% de los contratistas y el 73% de los responsables de proyectos están clasificados como “seguidores de la industria” o “rezagados” en materia de tecnología.
“Las respuestas de la encuesta reflejan que la industria es netamente conservadora en cuanto a la tecnología, y que la mayoría de las empresas se contentan con seguir las nuevas tendencias, en lugar de liderar”, dijo Geno Armstrong, líder del Sector Internacional, Ingeniería y Construcción, KPMG en EE.UU.
“A muchas empresas les falta una estrategia clara en términos de tecnología, ya que adoptan la tecnología de manera no sistemática, o directamente no la adoptan”.
Innovación discursiva
Dos tercios de los encuestados creen que están aumentando los riesgos del proyecto. Según Armstrong, esta es una industria preparada para la innovación.
Sin embargo, menos del 20% de los encuestados reconocieron estar innovando en sus modelos de negocios enérgicamente.
“Los proyectos en todo el mundo son cada vez más grandes, más audaces y más complejos, y la complejidad viene de la mano del riesgo”, advierte Armstrong.
“Las innovaciones como el monitoreo remoto, la automatización y la visualización tienen un enorme potencial para acelerar el avance del proyecto, mejorar la exactitud y la seguridad”, agregó.
Según la encuesta, las firmas de ingeniería y construcción, y los responsables del proyecto, no están aprovechando al máximo los volúmenes de datos a su alcance: casi dos tercios de los encuestados no utiliza la técnica de data & analytics para la estimación relacionada con el proyecto y el monitoreo del desempeño.
Asimismo, únicamente un cuarto de los encuestados sostuvo que para obtener toda la información sobre el proyecto les basta con “apretar un botón”.
Son todavía menos aquellos que cuentan con un sistema de información para la gestión integrada de proyectos (PMIS por sus siglas en ingles) en toda la empresa.
“La emisión de informes sobre proyectos en tiempo real e integrada es aún un mito, más que una realidad”, según Armstrong de KPMG.
“Esto se debe principalmente a que las firmas tienden a utilizar múltiples plataformas de software que son monitoreadas y desconectadas manualmente, lo cual afecta su efectividad”, agrega.
La movilidad es otro tipo de tecnología con un gran potencial para analizar y rastrear el desempeño a través de dispositivos portátiles para grandes proyectos de construcción.
Una gran mayoría de encuestados usa el monitoreo remoto para los proyectos; no obstante, menos del 30% dijo utilizar dispositivos portátiles rutinariamente en todos sus proyectos, mientras que un número similar no hace uso de ninguna plataforma móvil.
Minoría robotizada
Asimismo, solamente un tercio dijo usar la robótica y la automatización.
El hecho de que más de dos tercios de los encuestados considera que los controles sobre sus proyectos son “optimizados” o “monitoreados” sugiere que los procesos se encuentran implementados, pero no necesariamente producen los resultados esperados.
Únicamente un 27% de los encuestados cree que sus controles son globalmente consistentes.
Son pocos, asimismo, los que están aprovechando en su totalidad los beneficios de la Gestión del Valor Ganado para medir costos y programar la ejecución. Más del 40% ni siquiera utiliza dicha técnica.
Para explotar el verdadero potencial de la tecnología, las compañías del sector de la construcción y los responsables de proyectos deben tener una visión y estrategia más claras en términos de tecnología.
Armstrong opina que “los desafíos en materia de infraestructura para la próxima década, en constante cambio, requieren que los responsables de proyectos y las firmas de ingeniería y construcción implementen la tecnología de manera más estratégica y más rápidamente que en el pasado”, concluyó.