“Sería mucho más beneficioso para deportistas, espectadores y medios de comunicación que cada vez que uno hace un control antidopaje saliera publicada la noticia y dos semanas después los resultados. Así se acabaría con el problema, llevo años diciéndolo”, señaló el jugador mallorquín.
Se trata de medicamentos que el jugador consumió con conocimiento y permiso de la Federación Internacional de Tenis (ITF), las llamadas exenciones de uso terapéutico.
No se trata por tanto de casos de doping, ya que los deportistas pueden pedir excepciones puntuales para recibir tratamientos de lesiones con medicamentos que pueden incluir sustancias prohibidas.
“Si he tomado algo es porque he pedido permiso. Y eso ya no es ilegal, tema acabado, no es noticia”, expresó este mismo lunes Nadal en un acto de patrocinio en Zaragoza, a su regreso a España tras jugar el fin de semana en India en la Copa Davis.
“Esto funciona de manera muy simple. Se manda una carta a la ITF pidiendo permiso para tomar una sustancia para curar una lesión. La ITF se la manda a la WADA y un médico allí decide si te da permiso o no. Si tienes permiso, lo haces; y si no, no”, explicó. “Nunca en mi vida he tomado alguna sustancia para mejorar mi rendimiento, jamás”, insistió Nadal.
“Es un tema que cansa”, lamentó el español de 30 años. “No hace falta que venga un hacker y saque esto. Yo siempre he dicho lo mismo. Sería más beneficioso para todos si cada vez que cada uno hace un control antidopaje saliera anunciado. Se acabaría la discusión. Es lo que todos queremos, transparencia”.
El primer documento menciona que en 2009 Rafael Nadal consumió medicación una sola vez entre el 23 y el 25 de septiembre de 2009 de 3 miligramos de la sustancia betametasona, un esteroide con propiedades antiinflamatorias.
En aquel año, Nadal sufrió de ambas rodillas, perdió en Roland Garros ante el sueco Robin Soderling y no jugó en Wimbledon. De junio a agosto estuvo sin jugar.
La segunda autorización se produce en el año 2012, en el que el tenista pasó siete meses apartado del tenis por su lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla y tuvo que renunciar, entre otras cosas, a los Juegos de Londres.
Entonces, el español recibió permiso para consumir entre el 30 de julio y el 8 de agosto, en pleno periodo de recuperación, una dosis de un miligramo cada tres días de corticotropina, un corticoide también con propiedades antiinflamatorias.
Entre los primeros afectados estuvieron las hermanas Venus y Serena Williams (USA, tenis), la campeona olímpica de gimnasia Simone Biles (USA) y los ciclistas británicos Bradley Wiggins y Christopher Froome.
Los datos revelan que estos deportistas se beneficiaron de autorizaciones de uso con fines terapéuticos (AUT), permitiéndoles tomar medicamentos inscritos en la lista de productos prohibidos.
Además de Nadal, en la nueva filtración de este lunes aparecen, entre otros, el atleta británico doble campeón olímpico (5.000 y 10.000 metros) Mo Farah y los jugadores argentinos de hockey sobre césped Facundo Callioni y Lucas Rey.
Farah, de 33 años, cinco veces campeón mundial y que en Rio 2016 fue capaz de retener el 'doblete' 5.000-10.000 que ya había logrado en Londres 2012, recibió la primera autorización médica en 2008 para tratarse con triamcinolona, un tipo de esteroide.
Su otro permiso fue en 2014, para una solución salina y dos analgésicos después de que sufriera un colapso cuando entrenaba en altitud en Park City (Utah, Estados Unidos).
“Como Mo Farah ha dicho anteriormente, no tiene nada que ocultar y no hay ningún problema con esta información médica que ha sido publicada, como lo demuestra que el año pasado compartió voluntariamente sus datos sanguíneos con el Sunday Times”, señaló este lunes un portavoz del atleta.