En lo que hace a la alimentación, una comitiva de la AFA se reunió semanas atrás con el chef del hotel, y se firmó un contrato que asegura que los buffets estarán abastecidos con fiambres, mermeladas y productos libres de gluten, entre otras cosas, como cada vez que la Selección afronta un partido de estas características.
El agua mineral y las gaseosas no son un problema, ya que uno de los sponsors se encarga de esto en cada viaje y utiliza la línea de distribución de cada país para abastecer al conjunto nacional.
Como lo hace habitualmente, junto a la delegación viajó Diego Iacovone, el cocinero de la AFA, que se encargará de preparar las comidas con los alimentos que se comprometieron a proveer.
Hay que mencionar que Argentina voló en un vuelo chárter que partió desde Ezeiza y que debió parar en la ciudad brasileña de Manaos para recargar combustible.
El dato no es menor, ya que casualmente Aerolíneas Argentinas informó que canceló los vuelos del sábado y el lunes próximo a Venezuela por las marchas opositoras que tendrán lugar esos días.
Y, si bien la autopista que deberá desandar hasta llegar a su destino final se encuentra en buenas condiciones, las múltiples curvas por tratarse de un camino montañoso dificultan aún más la llegada.
Hace algunas semanas viajó hasta aquí el ex comisario Carlos Alberto Capuchetti, a cargo de la seguridad de la AFA, con la intención de reforzar el operativo habitual que tiene la selección en cada viaje.
Una vez instalados en el hotel, los futbolistas del plantel se dirigieron directamente al salón comedor para cenar y, luego, a sus respectivas habitaciones para descansar de cara al entrenamiento de este lunes (05/09), cuando practicará en el estadio 'Metropolitano' de Mérida, a las 18.00, a puertas cerradas. Posteriormente, el director técnico brindará una conferencia de prensa a los medios presentes.
El Hotel Convención Boutique, ubicado en el barrio La Hechicera, en la zona norte de Mérida, sede de la concentración argentina, fue rodeado desde hora temprana por unos 400 aficionados a los que los separaba del acceso al lugar un vallado humano de agentes de seguridad y una lluvia impiadosa que, sin embargo, no apagaba el entusiasmo de familias enteras que lucían camisetas de Argentina, Venezuela y Barcelona, aún cuando los presentes lamentaban la ausencia de Lionel Messi.